Irán
Fotografía: Alex Halada - AFP
Viena, Austria.

Irán advirtió este domingo a los europeos que no obstaculicen sus exportaciones de petróleo y que la multiplicación de incidentes compromete los esfuerzos por salvar el acuerdo de 2015 sobre el programa nuclear, debilitado por la retirada unilateral estadounidense.

“Cualquier obstáculo a la manera en la que Irán exporta su petróleo va en contra del JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto, el acuerdo sobre el programa nuclear iraní)”, señaló el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Abas Araghchi.

Araghchi se expresaba al término de la reunión en Viena con los Estados parte del acuerdo: Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China.

El diplomático hizo referencia expresa a la captura a principios de julio del petrolero iraní “Grace 1” por parte de las autoridades británicas en las costas de Gibraltar, que contribuyó a acentuar un contexto de tensiones en el Golfo.

Teherán consideró vital el mantenimiento de su capacidad de exportar su petróleo, principal garantía obtenida en el acuerdo concluido hace cuatro años con las grandes potencias a cambio de limitar sus actividades nucleares.

El domingo por la mañana, antes de la reunión, Araghchi declaró en la televisión iraní que los Estados europeos no debían ejercer “ningún obstáculo” a las exportaciones iraníes de petróleo si querían salvar el acuerdo, destinado a garantizar el carácter estrictamente pacífico del programa nuclear de Teherán.

Considerado hace cuatro años como un gran éxito de la diplomacia internacional, este acuerdo negociado por la administración del expresidente estadounidense Barack Obama entró en declive tras la retirada unilateral de Estados Unidos, en 2018, y el restablecimiento de las duras sanciones contra Teherán impuesto por el presidente Donald Trump.

Irán, asfixiado económicamente, se liberó a principios de julio de algunos de sus compromisos del acuerdo y amenaza con continuar reduciéndolos si los demás Estados implicados no le ayudan a esquivar las sanciones estadounidenses.

– “Atmósfera constructiva” –

El diálogo en cambio aún no está roto y las conversaciones de Viena, que se mantuvieron a nivel de dirigentes políticos, transcurrieron el domingo en una atmósfera “constructiva”, declaró Araghchi. “Todos los participantes aún presentes en el JCPOA están decididos a salvar este acuerdo”, aseguró.

Aunque hubo “tensiones”, el intercambio se llevó a cabo en un “buen ambiente”, confirmó el representante chino, Fu Cong.

Los diferentes protagonistas convinieron continuar sus esfuerzos para encontrar “soluciones prácticas” con el fin de que Teherán siga comerciando con el resto del mundo, indicó el diplomático iraní. Señaló que el mecanismo de trueque Instex implementado por los europeos “todavía no funciona pero esta en curso de finalización”.

Los Estados parte esperan avanzar en una próxima reunión ministerial para desbloquear este dossier pero esto “necesita aún preparación”, precisó.

Estos esfuerzos por mantener a flote el acuerdo de 2015 sobre el programa nuclear iraní ocurren en un contexto de creciente tensión en el Golfo, donde Londres propuso el despliegue de una misión naval europea.

Para el presidente iraní, Hasan Rohani, una misión extranjera agravaría la situación. “La presencia de fuerzas extranjeras no ayudará a [garantizar] la seguridad de la región y será la principal fuente de tensiones”, afirmó.

Teherán insiste en que la seguridad en el Golfo debe ser garantizada por los países de esta región rica en petróleo.

Irán empezó a superar a inicios de julio el límite impuesto a sus reservas de uranio débilmente enriquecido, al igual que la tasa de enriquecimiento tolerada, aunque estas violaciones por el momento se consideran reversibles.

Teherán siempre aseguró que su programa nuclear era estrictamente pacífico, a pesar de las sospechas de Estados Unidos e Israel.

En el actual contexto de tensión con Washington, Irán propuso además el domingo al secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ser entrevistado por una periodista de la televisión estatal, detenida durante diez días en enero en Estados Unidos, después de que Pompeo dijera que estaba dispuesto a dirigirse al pueblo iraní.