Perú cuenta a partir de este sábado con una singular nueva prisión equipada con paneles solares y ubicada a 4.100 metros de altitud en los Andes centrales, lo que la convierte en uno de los centros penales más altos del mundo según el gobierno.

La prisión podrá albergar a 1.224 internos y se extiende sobre seis hectáreas en las pampas de Cochamarca, en la región de Pasco, con temperaturas que fluctúan entre los 10 grados centígrados durante el día hasta 14 bajo cero en la noche.

Junto al penal, que inauguró el viernes el ministro del Interior, José Luis Pérez, también se abrió una nueva comisaría, ambos levantados en unos terrenos donados a las autoridades por la comunidad de Cochamarca, que vio en la construcción de una prisión la ocasión de crear un circuito comercial que le permita una alternativa de ingresos al margen de sus faenas pastoriles.

La población de Cochamarca es de unos 1.500 habitantes.

En invierno el clima es uno de los enemigos de la población: el agua se congela y se deterioran los pastizales de los cuales el ganado se suele alimentar.

Durante la reciente campaña electoral por la presidencia peruana, la candidata perdedora Keiko Fujimori prometió construir cinco cárceles a más de 4.000 metros de altitud.

El sistema penitenciario peruano ha colapsado, sus prisiones están sobrepobladas y según el presidente electo Pedro Pablo Kuczynski el país tiene un déficit de 40.000 plazas para reos.

En 2012, el actual gobierno de Ollanta Humala, que finaliza su gestión este 28 de julio, rechazó una solicitud de la Comisión de las Naciones Unidas contra la Tortura de evaluar el cierre de dos penales (Challapalca y Yanamayo) que se encuentran a más de 4.500 metros de altitud debido a sus condiciones inhóspitas y de aislamiento geográfico.

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