Integrantes de cuatro familias mexicanas, separadas por la deportación de algunos de sus integrantes de Estados Unidos a México, se reunieron el martes por unos minutos cuando agentes estadounidenses abrieron una puerta del muro fronterizo en la ciudad de Tijuana para que se abrazaran.

El breve reencuentro de cinco minutos fue gracias a las gestiones ante autoridades estadounidenses de una organización defensora de los derechos de los migrantes con motivo del día del niño.

“Sentí alegría y tristeza a la vez. Fue un instante, ya se fue, pero les dije que le pidamos a Dios para que pronto estemos juntos”, dijo Lourdes Barraza, una madre deportada dos años atrás, que llegó al lugar para encontrarse con sus hijos pequeños Geovanny y Alexis.

“Sentí como si me hubieran regresado la vida”, dijo por su parte aún con lágrimas en los ojos Yolanda Barona, luego de abrazar a su nieta cuando los agentes estadounidenses abrieron la pesada puerta que forma parte del muro metálico que separa el territorio de Estados Unidos de México.

Cuatro familias tuvieron la oportunidad de reencontrarse con sus hijos y nietos en el límite fronterizo entre Tijuana y San Diego, California.

Los agentes quitaron los candados de la puerta en el Parque de La Amistad que está en San Diego y es limítrofe con Tijuana.

Roberto, quien vive en esta ciudad mexicana desde hace dos años y sólo se había comunicado por teléfono con sus hijos y nietas volvió a reunirse con ellos en un pequeño espacio de dos por dos metros, en el que se abrazaron, platicaron y hasta alcanzaron a tomar algunas fotografías.

El presidente de la Ángeles de la Frontera Enrique Morones explicó a la AFP que “con estos testimonios damos una muestra de la necesidad de aprobar una Reforma Migratoria. Son familias que al ser separadas lo pierden todo”.

El presidente Barack Obama ha tratado de impulsar una reforma migratoria en el Congreso estadounidense, pero ante la falta de avances en el legislativo anunció en noviembre pasado medidas ejecutivas para sacar de la irregularidad a millones de indocumentados.

Estas medidas quedaron en el aire luego de que en febrero un juez bloqueara su aplicación a pedido de 26 gobernadores del país.

Es la segunda vez que en este punto fronterizo de Tijuana, familias que viven en ambos lados se reúnen para pasar juntos algunos minutos sin la necesidad de una visa expedida por las autoridades de Estados Unidos.

Urban beat

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