Hong Kong
Fotografía: Alex Wong - AFP
Washington, Estados Unidos.

Líderes del movimiento prodemocracia de Hong Kong llamaron este martes a los congresistas estadounidenses a presionar a Pekín, argumentando que cualquier retroceso en el estatuto especial de la ciudad alentaría a China a imponer “valores comunistas” en el mundo.

Durante una audiencia que podría irritar a Pekín, los militantes fueron recibidos por los miembros republicanos y demócratas de una comisión del Congreso estadounidense en Washington.

Si Hong Kong cae, podría fácilmente convertirse en un trampolín para que el régimen totalitario chino introduzca sus reglas y sus prioridades en el extranjero, usando su poder económico para adaptar a otros a sus valores comunistas”, declaró la estrella de pop Denise Ho, cuya música fue censurada en China a causa de su compromiso con el movimiento.

“Esto no es un llamado a favor de la ‘injerencia extranjera’, ni a favor de la independencia de Hong Kong, precisó la artista de 42 años. “Se trata de un llamado a favor de los derechos humanos. Es un llamado a favor de la democracia”.

La excolonia británica atraviesa su peor crisis política desde su retrocesión a China, en 1997, con protestas casi diarias para pedir reformas democráticas o denunciar la respuesta policial, que los manifestantes consideran excesiva.

Los miembros del Congreso estadounidense estudian un proyecto de ley sobre los “derechos humanos y la democracia en Hong Kong” que prevé examinar de forma anual el estatuto económico especial de Hong Kong, y sanciones para todo funcionario que suprima “libertades fundamentales” en este territorio semiautónomo.

Pekín no debería estar ganando en todos los frentes, cosechando los beneficios económicos del prestigio de Hong Kong en el mundo, mientras erradica nuestra identidad socio-política”, advirtió Joshua Wong, de 22 años, quien se convirtió en la cara del movimiento.

En virtud de un acuerdo sino-británico firmado en 1984, antes del traspaso de la ciudad a China en 1997, Hong Kong es una región semiautónoma dirigida bajo el principio de “un país, dos sistemas”, por lo que puede mantener sus libertades –desconocidas en el resto de China– hasta 2047.

Pero los manifestantes prodemocracia denuncian principalmente el retroceso de las libertades y la creciente injerencia de Pekín en los asuntos de la región, al rehusarle unas verdaderas elecciones libres.