Los gobiernos de México y Brasil, las dos mayores economías de América Latina, proclamaron este martes la apertura de una nueva fase de sus relaciones con los acuerdos alcanzados durante la primera visita de Dilma Rousseff al país norteamericano.

“Hoy estamos dando un salto cualitativo en la relación entre Brasil y México. Abrimos un nuevo capítulo”, afirmó el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, en un mensaje conjunto con su homóloga Rousseff a los medios.

La visita de Estado de dos días de Rousseff se da en el marco de las turbulencias económicas que afrontan ambos países, que han llevado a sus gobiernos a afrontar profundos recortes en sus presupuestos públicos.

Con sus economías decaídas o estancadas, los dos gobernantes expresaron la necesidad de estrechar su relación comercial.

“Las relaciones entre Brasil y México presentan un grado de potencialidad que tenemos la obligación de explorar”, señaló Rousseff, quien aterrizó la tarde del lunes en la capital mexicana.

El comercio entre ambos países se ha incrementado un 475% en las últimas dos décadas y en 2014 superó los 9.000 millones de dólares pero ambos gobiernos ven posible doblar este nivel en la próxima década.

“Queremos pasar de los 9.200 millones de dólares que tenemos hoy en comercio a eventualmente, en menos de 10 años, poder duplicar este nivel”, proyectó Peña Nieto.

Aunque es su primera visita de Estado a Méxicodesde que asumió el poder en 2011, Rousseff y Peña Nieto ya habían sostenido cuatro encuentros.

La propia Rousseff admitió que en esas reuniones siempre coincidieron en que sus países “no podían estar de espaldas el uno con el otro”.

México, cuyas exportaciones están principalmente dirigidas al vecino y socio Estados Unidos; y Brasil, gigante del Mercosur, concentran el 62% del Producto Interno Bruto (PIB) de la región, el 55% de su población y el 55% de su territorio. 

Acuerdos para “modernizar” relación 

En su comparecencia, los mandatarios enumeraron los acuerdos alcanzados en materia de comercio, inversiones, turismo y medio ambiente, entre otros.

“Nos ponemos al día, modernizamos el marco de cooperación entre Brasil y México”, se congratuló Peña Nieto.

En materia comercial, los presidentes se comprometieron a ampliar el universo de preferencias arancelarias para incluir nuevas mercancías agrícolas e industriales.

Además se firmó un acuerdo de cooperación y facilitación de inversiones, el primero que Brasil firma con un país de la región.

Rousseff, que acudirá en la tarde del martes a un seminario empresarial binacional, quiere que el sector privado tenga un papel importante en este nuevo impulso de las relaciones.

Antes de su encuentro, Peña Nieto ofreció un recibimiento de gala a Rousseff en el colonial Palacio Nacional, en el centro histórico capitalino.

Ya ante los periodistas, el mandatario se congratuló por el acuerdo que también alcanzaron para el reconocimiento del tequila y la cachaza (aguardiente de caña) como productos distintivos de sus países, y emplazó a Rousseff a brindar por ello en la comida de honor que le ofrecerá.

Tanto Peña Nieto como Rousseff, que concluirá su visita el miércoles con una sesión solemne en el Congreso, atraviesan momentos díficiles en sus países que les han motivado una caída de su popularidad.

El presidente mexicano ha tratado de enfocar la imagen internacional del país en sus ambiciosas reformas estructurales pero la economía no ha tenido el impulso que esperaba -acaba de reducirse nuevamente la previsión de crecimiento para 2015, a entre 2,2% y 3,2%- y los graves problemas de violencia siguen copando los titulares.

Rousseff, de su lado, ha sido objeto de grandes protestas ante las graves acusaciones de corrupción en su partido, ligadas a un fraude en la petrolera estatal Petrobras, y a una economía prácticamente estancada, cuyo PIB se espera se contraiga 1,2% este año.

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