Múnich, Alemania.

¿Qué postura adoptará Estados Unidos al mando del presidente Donald Trump en materia de seguridad? ¿Cuán previsible será su política exterior? Estas y otras incógnitas en torno al posicionamiento de Washington en la era Trump intentará despejar este fin de semana la Conferencia de Seguridad de Múnich.

“Trump me da miedo”, admitió en una reciente entrevista al diario “Tagesspiegel” el ex diplomático alemán Wolfgang Ischinger, director de la cita que reúne cada año a gobernantes, diplomáticos y expertos en defensa de todo el mundo. “Me intranquiliza cuando dice: veremos quién es nuestro socio”.

Ante las señales contradictorias enviadas por la nueva Administración estadounidense, las miradas se centrarán en Múnich en las comparecencias del vicepresidente Mike Pence y de los secretarios de Defensa y de Seguridad Nacional, James Mattis y John Kelly, respectivamente.

La confrontación entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Rusia dominó el encuentro desde la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, pero ahora el foco se desviará hacia la alianza militar occidental, en estado de shock después de que Trump la calificase de “obsoleta”.

Durante la campaña electoral, Trump supeditó el respaldo estadounidense a que los europeos cumpliesen con el compromiso de aumentar el gasto de defensa. Asimismo demandó una participación más decidida en la lucha contra las milicias terroristas del autodenominado “Estado Islámico”.

Trump tampoco ha ocultado su simpatía hacia la salida del Reino Unido de la Unión Europea, afirmando que la Unión Europea solo servía de instrumento para que Alemania se asegurase ventajas comerciales.

Sin embargo, su vice Pence y los titulares de Exteriores y Defensa, Rex Tillerson y James Mattis, han adoptado un tono más conciliador.

A pesar de estas señales inquietantes, los europeos siguen abrigando la esperanza de que tras el cambio de Gobierno, Estados Unidos asegure a los aliados de forma creíble que seguirá luchando por la seguridad común y por los valores compartidos.

Unos 80 ministros de Relaciones Exteriores y Defensa, 30 jefes de Estado y de Gobierno y numerosos presidentes de organismos internacionales participarán en las sesiones, que se extenderán de viernes a domingo.

La canciller alemana, Angela Merkel, estará presente en esta edición número 53 de la conferencia, y probablemente se entreviste con Pence en un primer contacto personal entre los Ejecutivos de Alemania y Estados Unidos.

Rusia estará representada este año únicamente por el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, mientras que en nombre de China participará el titular de su diplomacia, Wang Yi.

En la antesala del encuentro fue publicado un informe anual de seguridad en el que se identifican los principales riesgos políticos de 2017 bajo el título: ¿Posverdad, posoccidente, posorden?”.

Según el “think tank” Eurasia Group, la falta de previsibilidad política de Estados Unidos, la posibilidad de una reacción exagerada por parte de China y el debilitamiento de la figura de Merkel en Europa son algunos de los principales riesgos para la seguridad mundial.

También menciona como factores desestabilizadores las corrientes migratorias y el terrorismo islamista, así como las epidemias.

El estudio alerta sobre el creciente número de ciudadanos que viven en democracias y creen en soluciones autoritarias y sobre la disminución de las libertades a nivel global.

La lista de regiones en conflicto incluye a Europa Oriental, Siria, Irak y el Lejano Oriente. En esta última región podrían estallar conflictos entre China y sus vecinos en el Pacífico, estima el documento, confeccionado con datos y análisis de varias organizaciones.

Corea del Norte es considerado en la actualidad el foco de crisis regional más peligroso. El régimen del hermético Estado comunista acaba de lanzar con éxito un nuevo misil balístico de alcance medio causando el inmediato repudio de Estados Unidos y Japón.

La cita de Múnich contará también con la asistencia de personalidades como el magnate informático Bill Gates y el cantante y activista Bono. El músico irlandés no cantará, sino que aprovechará el escenario de Múnich para hablar sobre la responsabilidad de Occidente.

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