Münster, Alemania.

Un tribunal superior alemán condenó ayer al Gobierno local de la ciudad de Bochum, en el oeste del país, a readmitir a un escolta del abatido líder yihadista Osama bin Laden que a mediados de julio fue deportado a Túnez al ser considerado por las autoridades germanas como un islamista peligroso.

Contra la resolución de urgencia tomada por la Justicia no cabe recurso, aunque el ayuntamiento de Bochum tiene todavía posibilidad de presentar una queja ante el Tribunal Constitucional alemán aduciendo objeciones constitucionales.

Sami A. fue repatriado a Túnez el pasado 13 de julio pese a que una orden judicial bloqueaba su expulsión de Alemania ante la falta de garantías del Gobierno tunecino de que no sería torturado.

El mismo día de su deportación, un juez alemán ordenó que fuese trasladado nuevamente a Alemania al entender que su salida del país era “ilegal” y violaba los principios fundamentales del Estado de derecho.

Considerado por las autoridades alemanas un islamista peligroso, Sami A., de 42 años residía en Alemania desde 1997. Formado según los investigadores en un campamento terrorista de Afganistán, tenía desde hace años obligación de comparecer a diario ante la Policía germana debido a que estaba considerado una “amenaza seria para la seguridad pública”.

A finales de junio, la Policía lo detuvo cuando se personó en la comisaría de Bochum, en el centro-oeste de Alemania, para cumplir con esa obligación.

Hasta ese momento no había podido ser repatriado a su país porque la Justicia entendía que allí corría riesgo de ser víctima de tortura. Todavía no está claro cuándo se podría producir su regreso a Alemania.

Bin Laden, abatido en 2011 en Pakistán por un comando estadounidense, fue el fundador de Al Qaeda y está considerado el cerebro de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York que causaron alrededor de 3 mil muertos.