Escenarios Cataluña
Diseño: Irving García
Madrid, España.

A la luz de los escraches a las fuerzas policiales, el gobierno español está teniendo cada vez más problemas para controlar la situación en Cataluña, gobernada por separatistas decididos a independizarse de España.

Pese a las violentas cargas para impedir el referéndum de autodeterminación del domingo, prohibido por la justicia, la policía y la Guardia Civil sólo cerraron un 4% de los centros electorales. Ahora se enfrentan a escraches de la gente, que les gritan “¡fuera las fuerzas de ocupación!”, y se han visto desalojados de hoteles, teniendo que esconderse “como ratas”, como denunció el sindicato de policía SUP.

Alrededor de 300 mil personas protestan en Barcelona contra violencia policial

A la vista de todo esto, empieza a cundir la idea de que el gobierno central está naufragando en Cataluña.

“Está perdiendo control, claro. Y el gobierno de la nación está dando pasos en una dirección peligrosísima”, declaró a la AFP Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional de la universidad de Sevilla.

“El Estado no está haciendo lo suficiente. No se le ve, no sabemos dónde está”, abunda Alfonso Merino, portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que dio parte de expulsiones de compañeros de hoteles de la localidad costera de Pineda de Mar, 50 km al noreste de Barcelona.

Antonio Torres del Moral, catedrático de Derecho Constitucional en la universidad a Distancia (UNED), asegura que a nivel político el gobierno catalán “lleva la delantera” frente a un ejecutivo, el de Mariano Rajoy, que se ha limitado a repetir que el referendo era ilegal, sin ofrecer ningún relato alternativo.

“La Generalitat ha sabido elaborar tres, cuatro o cinco eslóganes -España nos roba, derecho a decidir, no somos súbditos- y el Estado español ninguno. Y eso ha tenido una eficacia extraordinaria”, explica.

– “Desobediencia abierta” –

El jurista incide en que nada arredra a los secesionistas, ni siquiera la dependencia del Estado central, que financia a Cataluña porque los bonos de la región, muy endeudada, fueron degradados a la categoría especulativa por las agencias calificadoras.

“Siendo deudores del Estado, se envalentonan de esta manera y plantan cara eficazmente” al gobierno de Madrid, observa Torres del Moral.

A corto y medio plazo, ve incluso el peligro de una desmoralización en la magistratura, hasta ahora muy activa contra los preparativos del referéndum prohibido: “es posible que los jueces sean reacios (a seguir actuando), o al menos tengan disgusto, porque han hecho su trabajo y no ha servido de nada”.

“Se han prestado a encausar a algunas personalidades por delito penal, están haciendo su trabajo, y sin embargo lo que ha prendido en la opinión pública internacional son las imágenes de la represión física”, añade.

“Hay una desobediencia abierta y la prueba de ello es la celebración de esa movilización o referéndum”, reconoce Luis Rodríguez Vega, portavoz en Cataluña de la Asociación Profesional de la Magistratura.

No cree que el Estado “haya perdido el control”, pero admite que está “ejecutando las resoluciones con dificultades”, ante lo que califica de “dictadura de unas instituciones regionales”, que “no admiten límite constitucional ni límite de los tribunales”.

– Piden acción política –

Más allá de la presión callejera o la desobediencia institucional, son muchos los que critican que el gobierno de Rajoy se haya parapetado en la justicia para afrontar el desafío soberanista catalán.

Emilio Fernández, presidente de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), afirmó en ese sentido que ante la “desobediencia” del gobierno catalán “no puede dejarse este problema exclusivamente en manos de la justicia, es decir de jueces y fiscales”.

“Esto no se soluciona a base de jueces, fiscales y policías”, coincide Javier Pérez Royo.

Del lado policial, José Cobo, portavoz de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), denuncia que los agentes se encontraron el domingo ante una trampa que traducía toda la dificultad política e institucional del momento.

“Si les dejas que lo hagan (el referéndum), estás incumpliendo tu mandato. Y si envías policía para impedirlo, estás reprimiendo. Quizás se habría podido enviar más policía, pero hagas lo que hagas, vas a perder”, afirma.

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