El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se apresta a decidir si retira a Cuba de la lista de países patrocinadores de terrorismo, que incluye a la isla desde 1982.

¿Qué significa este paso, cómo es el proceso y que implicaciones concretas tendrá para Estados Unidos y Cuba?

Un primer paso

El eventual retiro de la lista sería un importante paso simbólico, luego que los dos países anunciaran un acercamiento diplomático en diciembre para poner fin a medio siglo de enemistades.

El eventual retiro de la lista sería un importante paso simbólico, luego que los dos países anunciaran un acercamiento diplomático en diciembre para poner fin a medio siglo de enemistades.

“Ese fue un anuncio de intenciones políticas. Esto sería la primera formalización de ese anuncio”, dijo Peter Schechter, experto en Latinoamérica del centro de estudio Atlantic Council.

“Es el primer paso hacia una normalización concreta y formal de las relaciones”, señaló el analista en una publicación del Atlantic Council.

La medida, que Cuba colocó como prioridad para reabrir las embajadas en Washington y La Habana, debería acelerar el acercamiento diplomático, y entonces Estados Unidos dejará de ser “el huésped no invitado” de todas los debates sobre Cuba y el chivo expiatorio por excelencia de los problemas en la isla, añadió Schechter.

Para Arturo López-Levy, académico de la Universidad de Denver, si Cuba deja de ser considerada patrocinante de terrorismo, las bases de las sanciones contra la isla, fundadas por años sobre la base de la seguridad, se socavarían.

“Suplanta esa imagen de (Cuba como) amenaza” con otra de “país en transición” con el que se debe incrementar el intercambio, dijo López-Levy a AFP.

Congreso no es impedimento

Para retirar a Cuba de la lista de patrocinantes de terrorismo, el Departamento de Estado debe comprobar que el país caribeño no ha participado o apoyado actividades terroristas en los últimos seis meses, y que el gobierno cubano se compromete a que no lo hará en el futuro.

Al recibir la recomendación del Departamento de Estado, el presidente debe tomar una decisión y comunicarla al Congreso, que tiene 45 días de plazo para expresarse, pero su consentimiento no es necesario. 

Según López-Levy, a los opositores de un cambio hacia Cuba “les corresponde el papel del coro en las tragedias griegas: exclaman, gritan y lloran pero no juegan ningún papel protagónico”.

Fin de algunas restricciones

La exclusión de Cuba de la lista eliminaría restricciones contra todo tipo de asistencia por parte de Estados Unidos -incluso a través de organismos internacionales-, el comercio de armas y actividades financieras con la isla.

Según López-Levy, la decisión abriría la posibilidad para que el presidente revise en septiembre la calificación de Cuba como “enemigo”, codificada en una ley desde que Estados Unidos instauró el embargo en 1962.

Ausente los temores de seguridad, las limitaciones a los viajes de estadounidenses a la isla serían más difíciles de justificar, estimó el analista.

También facilitaría los negocios de Cuba con otros países y su interacción con mercados internacionales, sin que los bancos con vínculos en Estados Unidos teman represalias por relacionarse con empresas cubanas.

“Hará que muchos banqueros revisen el tema cubano”, pero los cambios no serán automáticos, dijo a la AFP Augusto Maxwell, experto legal de la firma Akerman en Washington.

Musica maestra

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here