“Ayer éramos muchos, hoy estamos solos”, se leía este miércoles en un cartel colocado en el instituto alemán Joseph-König de Haltern-am-See, donde decenas de estudiantes lloraban y recordaban en silencio a sus 16 compañeros muertos en el accidente aéreo en Francia.

Rosas y velas cubrían los peldaños de entrada de este establecimiento del oeste de Alemania, donde los adolescentes se recogían entre lágrimas, separados por un cordón de seguridad de los numerosos periodistas congregados ante el establecimiento. Varias alumnas se fundían en abrazos. 

Los 16 alumnos volvían de un intercambio escolar en la localidad española de Llinars del Vallès, en Cataluña, a bordo del avión de la compañía de bajo coste Germanwings que se estrelló el martes en los Alpes franceses dejando 150 muertos. Los acompañaban dos profesoras.

“Es una tragedia que deja sin voz, con la que tendremos que aprender a vivir. Tenemos que sobrellevarlo, agradezco a todos los que nos brindaron palabras de consuelo, en correos electrónicos, desde todas partes, en Alemania y en el extranjero. Ese apoyo nos ayuda”, declaró Ulrich Wessel, el director del instituto, reprimiendo sus lágrimas, durante una rueda de prensa. 

“Nadie, ningún poder en el mundo puede quitar el dolor de la pérdida de un miembro de su familia o de un amigo. Sólo se puede compartir esa pena y dar así un poco de consuelo”, dijo Sylvia Loehrmann, ministra de Educación en la región de Renania del Norte-Westfalia.

En el instituto Joseph-König, los alumnos fueron atendidos por equipos de profesores, psicólogos y religiosos, y la dirección decidió anular todas las clases este miércoles. 

Una capilla ardiente se instaló en una de las iglesias de Haltern-am-See, localidad de 38.000 habitantes que vivió el martes su “jornada más negra”, según el alcalde Bodo Klimpel. 

“De momento resulta muy, muy difícil, imaginar un regreso a la normalidad. Seguimos estando traumatizados”, aseguró Klimpkel. 

Banderas a media asta 

Al menos 72 de los 150 pasajeros y miembros de la tripulación del avión accidentado en Francia eran alemanes, declaró este miércoles el director de Germanwings, Thomas Winkelmann. 

Y los homenajes se multiplicaban este miércoles en el país, desde los responsables políticos hasta los campos de fútbol.  

El gobierno ordenó colocar las banderas a media asta en todos los edificios públicos hasta el viernes. 

“Triste ambiente en el Consejo de Ministros. Sólo se oyen los clics de las cámaras de fotos. Pena por el (vuelo) 4U9525”, escribió el secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Michael Roth, en Twitter. 

La aerolínea alemana de bajo coste Germanwings canceló uno de sus vuelos este miércoles. “Algunas tripulaciones, no están preparadas debido a la pena y la emoción”, indicó la empresa. 

En la opera de Dusseldorf, que perdió a dos de sus cantantes en el siniestro, el barítono Oleg Bryjak, de 54 años, y la contralto Maria Radner, de 33 años, se celebró un “minuto de silencio de forma espontánea”, según el Rheinische Post. 

Los homenajes también invadieron las redes sociales, donde circulaban imágenes con brazaletes negros en los que aparecía el número del vuelo accidentado. 

Musica maestra

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