Washington, Estados Unidos.

Estados Unidos acusó oficialmente la noche del lunes a Corea del Norte del ataque masivo WannaCry, que infectó cerca de 300 mil ordenadores en 150 países en mayo de este año.

Corea del Norte era sospechosa de estar detrás de este virus informático, el programa de secuestro (‘ransomware’) WannaCry, que exigía un pago para devolver el acceso a la máquina. Reino Unido ya había acusado a Pyongyang, aunque Estados Unidos aún no lo había hecho.

El asesor de Seguridad Interior estadounidense Tom Bossert así lo anunció en un artículo en el diario The Wall Street Journal.

El ataque se esparció y costó billones, y Corea del Norte es directamente responsable“, escribió. “No hacemos esta acusación a la ligera. Está basada en pruebas“.

WannaCry infectó los ordenadores del Servicio Nacional de Salud británico (NHS), de la compañía de telecomunicaciones española Telefónica y de la compañía estadounidense de logística FedEx, entre otros.

Estas perturbaciones pusieron vidas en peligro“, añadió Bossert.

Corea del Norte ha actuado especialmente mal […] durante más de una década, y su comportamiento maligno es cada vez más indignante. WannaCry fue indiscriminadamente imprudente“.

Bossert afirmó que Washington debe liderar los esfuerzos para cooperar con otros gobiernos y empresas con el fin de “mitigar el riesgo cibernético y aumentar los costes de los ‘hackers'” y mejorar la seguridad de internet.

– Poco margen –

El ataque WannaCry se propagó rápidamente por todo el mundo aprovechando una falla del sistema operativo Windows XP.

El virus bloquea los documentos de los usuarios y los hackers exigen a sus víctimas pagar una suma de dinero en la moneda electrónica bitcoin para permitirles acceder nuevamente a los archivos.

Sin embargo la administración Trump no anunció hasta el momento medidas de retorsión.

Reconociendo que no hay “mucho margen” para aplicar una presión adicional al régimen norcoreano, ya blanco de numerosas sanciones a causa de sus programas nuclear y balístico.

Un eventual diálogo entre Washington y Pyongyang evocado por el jefe de la diplomacia estadounidense Rex Tillerson, es objeto de especulaciones y señales a veces contradictorias en el seno de la administración.

“Queremos una solución y queremos que sea pacífica”, declaró el martes a la cadena BBC el general H.R. MacMaster, consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump.

Pero como dijo el presidente, todas las opciones están sobre la mesa y debemos estar preparados a llevar a cabo la desnuclearización de Corea del Norte sin la cooperación del régimen, si es necesario“, agregó.