Un antiguo obispo británico por el que un miembro de la familia real intercedió para que no fuera acusado hace años, fue condenado este miércoles a 32 meses de cárcel por abusos a menores. 

Peter Ball, exobispo de Lewes (sur de Inglaterra), se declaró culpable de negligencia en cargo público y abusos sexuales contra adolescentes que aspiraban al sacerdocio, unos delitos cometidos hace más de 20 años.

El acusado de 83 años abusó de su posición para convencer a “varios individuos que cometieran o se sometieran a actos de naturaleza sexual como si fueran parte de su austero régimen de devoción, cuando en realidad no lo eran”, le reprochó el juez.

Ball estuvo a punto de ser inculpado en 1993 por estos hechos, pero un cierto número de altas figuras, incluyendo un miembro de la familia real cuyo nombre no fue difundido, se manifestaron en su favor, salió a relucir durante el juicio.

El exobispo describió una vez al príncipe Carlos, heredero al trono, como “un fiel amigo”.

La Iglesia anglicana de Inglaterra, a la que pertenecía Ball, pidió “disculpas sin reservas”.

“Es motivo de profunda vergüenza y arrepentimiento que un obispo de la Iglesia de Inglaterra haya sido condenado hoy por una serie de delitos cometidos durante 15 años contra 18 jóvenes”, afirmó la institución en un comunicado.

“No hay excusas”, añadió.

El abogado Richard Scorer, que representó a varias de las víctimas, dijo que es “un escándalo que (Ball) haya tardado tanto en afrontar la justicia por sus horrendos delitos”.

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