Hillary Clinton dio un salto superlativo hacia la nominación del partido Demócrata durante un nuevo ‘supermartes’ de primarias estadounidenses, en las que el millonario Donald Trump sufrió un revés sin detener su marcha hacia la victoria en el bando republicano.

El magnate de 69 años ganó en Illinois, Carolina del Norte y Florida, donde sepultó las aspiraciones del joven senador de ese estado, Marco Rubio, quien inmediatamente anunció el retiro de su candidatura.

“Vamos a ganar, ganar, ganar y no nos detendremos”, dijo Trump en Palm Beach, Florida, haciendo un llamado para “unir” el partido Republicano.

Su retórica beligerante contra los inmigrantes latinos clandestinos no fue problema en ese estado del sureste estadounidense con una fuerte población de origen latinoamericano.

Con esos triunfos (también ganó en el archipiélago estadounidense de las Marianas del Norte), la noche era casi perfecta para Trump, pero la exestrella de televisión cayó derrotado en Ohio, ante John Kasich, el gobernador estatal.

Hubo menos problemas para Clinton, que venció a su rival, el senador “demócrata socialista” Bernie Sanders, en Florida, Illinois, Carolina del Norte y Ohio.

Al inicio de la madrugada del miércoles, las primarias de los dos partidos en Misuri, la última contienda restante de la jornada, mostraban un resultado indefinido.

– “Cuesta arriba para Bernie” –

“Nos acercamos a asegurar la nominación del partido Demócrata y a ganar esta elección en noviembre”, dijo Clinton, apuntando sus armas a la elección de noviembre y hacia Trump.

Las derrotas de Sanders en Ohio e Illinois, estados más industriales donde el combativo senador partía con ventaja, complican sus posibilidades: necesita ganar por grandes márgenes para reducir la ventaja de Clinton.

“Se vuelve muy cuesta arriba para Bernie Sanders”, dijo a la AFP, Dennis Goldford, profesor de ciencia política de la Universidad Drake.

– Kasich, el nuevo “antiTrump” –

Rubio, el joven senador llamado por algunos el “Obama republicano”, acabó con semanas de agonía, después de un desempeño decepcionante en las primarias, sin que su discurso optimista pudiera conquistar los votos de un electorado iracundo con la clase política.

“Estados Unidos está en el medio de una verdadera tormenta política, un verdadero tsunami. Y debimos haberlo previsto, la gente está molesta y muy frustrada”, admitió este hijo de inmigrantes cubanos ante sus seguidores en Miami.

El adiós de Rubio fue un duro golpe para los dirigentes republicanos que desesperadamente intentan detener la marcha del hombre de negocios a la Casa Blanca. Ahora Kasich parece encaminarse a ser la última esperanza de las fuerzas “antiTrump”.

“La pregunta ahora es, ¿podrá seguir obteniendo donaciones y puede construir una organización?” de campaña, dijo a la AFP, Paul Beck, profesor de la Universidad Ohio State.

Otro aspirante queda en el ruedo republicano: el senador ultraconservador Ted Cruz, quien llamó a unir fuerzas con él para vencer a Trump.

“Donald podría ser la única persona en el mundo que Hillary Clinton puede vencer en la elección general”, dijo Cruz.

Pero, beneficiado con el reparto de delegados, Trump, el hombre de negocios de Nueva York por el que nadie apostaba un centavo hace nueve meses, se acercaba un poco más a su objetivo: portar los colores del partido Republicano en las presidenciales del 8 de noviembre.

Luego del martes, Trump pasó la mitad de los 1.237 delegados necesarios para llegar a la nominación, mientras que Clinton ya superó ese umbral hace días.

– El mundo está mirando –

Los ataques incendiarios de Trump contra inmigrantes y musulmanes, sus amenazas de construir un muro en la frontera con México y deportar a indocumentados ha despertado la condena a diestra y siniestra, más recientemente del presidente Barack Obama.

Sin nombrar directamente a Trump, Obama confesó estar “consternado” por el tenor de la campaña.

“Hemos escuchado una retórica vulgar y divisiva orientada a mujeres, minorías o personas que no se parecen a nosotros o que no rezan como nosotros”, dijo el mandatario, advirtiendo que la “marca americana” está en el tapete.

“Las personas alrededor del mundo están mirando. El tono y el tenor del debate tiene un impacto en cómo la gente en el mundo ve a Estados Unidos”, añadió.

Pero el discurso populista de Trump ha resonado, incluso entre demócratas como Katherine Berry, de 69 años.

“No necesitamos todos esos ilegales. Toman nuestros trabajos, tienen derechos y los estadounidenses no tienen derechos”, dijo a AFP afuera de un sitio de votación en Canton (Ohio).

“Hoy voté demócrata. Pero si Trump gana, votaré por él en la elección general”, afirmó.

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