Santiago de Chile, Chile.

Las empresas en Chile destinaron durante el año pasado 195,7 millones de dólares en ciberseguridad, un 4,1% más respecto del 2016, un monto que representa solo el 0,07% del producto interno bruto (PIB) nacional, según cifras difundidas hoy.

De acuerdo a un estudio de la chilena NovaRed, el monto no es suficiente considerando que el promedio de los gastos de los países de la región alcanza un 0,12% de su PIB.

De hecho, un estudio realizado por la firma International Data Corporation (IDC) acerca de la inversión en ciberseguridad de las empresas en Latinoamérica y el Caribe deja a Chile por debajo del promedio de América Latina en este ítem.

“Chile es uno, sino el mayor, país de la región que cuenta con el mayor gasto TI (tecnología informática) per cápita, pero solo el 12% de las empresas invierte en ciberseguridad, muy por debajo de la media del 21%”, señaló a Efe Miguel Pérez, director ejecutivo de NovaRed.

En opinión de Pérez, en Chile les “falta cultura en ciberseguridad y políticas de Estado que permitan y obliguen a las organizaciones a tomar este tema con la seriedad que amerita”.

Aunque ello podría ocurrir, anticipó Pérez, ya que un grupo de políticos está buscando ampliar la legislación estableciendo exigencias a las empresas, además de construir estándares de defensa de ciberataques, tal cual como se ha realizado en otros países.

Según datos de la Academia de Estudios Políticos y Estratégicos (Anepe), dependiente del Ministerio de Defensa, en América Latina el cibercrimen cuesta alrededor de 90 mil millones de dólares anuales.

Y cifras internacionales muestran que el costo promedio de un ciberataque es de 2,4 millones de dólares y que en 2017 el gasto en ciberseguridad a nivel mundial aumentó un 22,7%.

Pero así como aumenta la inversión, también se incrementa la sofisticación de los cibercriminales con nuevas tecnologías para perpetrar sus ataques.

De aquí la importancia de saber invertir no sólo en tecnologías, sino también en educación y capital humano.

Sin embargo, en la última reunión del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) se llegó a la conclusión de que existe una “crisis de disponibilidad” de personal calificado para integrarse a los departamentos de ciberseguridad de las organizaciones.

A raíz de los acontecimientos de los últimos meses en Chile es que las empresas, ya sea públicas o privadas, han puesto mayor interés en el ámbito de la ciberseguridad.

El pasado 28 de junio, el Ejecutivo chileno solicitó asistencia técnica en ciberseguridad al Fondo Monetario Internacional (FMI), después de que el pasado 24 de mayo el Banco de Chile sufriera un robo de 10 millones de dólares mediante un ataque informático.

A raíz de ese ataque, el Ministerio de Hacienda activó un grupo de trabajo que opera en dos ejes para modernizar las herramientas de prevención y los protocolos con los cuales se enfrentan los incidentes de ciberseguridad.

Un análisis forense de Microsoft determinó que se trató de un ataque internacional sofisticado, de bandas a nivel mundial, previsiblemente de Europa del este o Asia.

El ataque afectó directamente estaciones de trabajo del Banco de Chile, tales como mesón en oficinas y terminales de ejecutivos y del personal de caja, entre otros, y dejó como resultado un robo de 10 millones de dólares.

Precisamente, y durante la jornada de este lunes, la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF) confirmó una nueva filtración de datos que afectó a 916 tarjetas de créditos válidas, de las cuales 825 de ellas fueron emitidas en Chile.

En una declaración pública, el gremio que agrupa a la entidades que operan en el país, aseguró que “una vez más se trata de una filtración que no proviene de la banca”.

La asociación indicó que “con el interés de velar por la seguridad de los clientes, los bancos han activado oportunamente sus protocolos de seguridad, procedido a bloquear las tarjetas vulneradas y se encuentran en proceso de emitir nuevas tarjetas”.