Bruselas, Bélgica.

Alemania y Estados Unidos protagonizaron hoy un enfrentamiento en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) por el presupuesto en defensa, ante las exigencias de Washington de que los socios de la alianza atlántica eleven su gasto al dos por ciento del producto interno bruto (PIB).

El ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, dejó claro que su país no aumentará tanto el gasto en defensa como le exigen algunos socios, en el marco de una reunión de ministros preparatoria de la cumbre de la organización atlántica programada para el 25 de mayo.

Washington quiere que esa cumbre de jefes de Estado y Gobierno, en la que se espera al presidente estadounidense Donald Trump, se fije el objetivo de gasto en defensa del dos por ciento del PIB.

El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, reiteró que lo considera una meta vinculante. “Los aliados que aún carecen de un plan concreto de aumentar el gasto en defensa a un dos por ciento del PIB antes de 2024 deben establecer uno y quienes ya tengan uno deben acelerar sus esfuerzos y mostrar resultados”, dijo en las deliberaciones, según un discurso manuscrito.

Según las cifras disponibles, hasta ahora sólo Grecia, Estonia, Reino Unido y Polonia, además de Estados Unidos, gastan al menos el dos por ciento del PIB en defensa. Alemania gastó en 2016 el 1,2 por ciento, frente al 1,18 de 2015.

“Considero que no es realista pensar que Alemania alcanzará un presupuesto militar de más de 70 mil millones de euros (74 mil 800 millones de dólares al año”, dijo, sin embargo, el político socialdemócrata germano. “No conozco a ningún político en Alemania que crea que eso es viable o siquiera deseable en nuestro país”, dijo.

Gabriel reiteró que ningún otro país puede exigir a Alemania aumentar su gasto militar antes de 2024 a al menos el dos por ciento del PIB. No existe el llamado objetivo del dos por ciento, insistió. Lo que se acordó en la cumbre de Gales, matizó, es que los países avanzaran en esa dirección, señaló.

La declaración de la cumbre de la OTAN en Gales señala de forma vaga que los países quieren dirigirse al objetivo “de avanzar hacia el objetivo del dos por ciento en un plazo de diez años” para aumentar las capacidades de la organización.

Antes del encuentro, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, intentó aplacar los ánimos, al calificar a la alianza de “sólida como una roca”, pero también hizo un llamamiento a aumentar el presupuesto en defensa. “Incrementar el gasto en defensa no es para complacer a Estados Unidos”, sino que es algo que interesa a todos, señaló.

“Se trata de invertir más en seguridad europea porque es importante para Europa. Europa está cerca de la agitación y violencia que vemos en el norte de África, Oriente Medio, Irak y Siria. Y cerca de una Rusia más asertiva, dispuesta a utilizar la fuerza contra su vecino en Ucrania.

Además del gasto en defensa, en el encuentro de hoy se debatirán estrategias en la lucha contra el terrorismo, así como la relación de la alianza con Rusia y Ucrania.

La decisión de la OTAN de adelantar el encuentro de ministros fue visto como un esfuerzo de acomodarlo a la agenda de Tillerson, que había dicho que no podría acudir a la reunión prevista originalmente para el 5 y 6 de abril. El plan inicial de Tillerson de perderse el encuentro de la OTAN pero sí viajar a Rusia hizo que muchos se sorprendieran de las prioridades de la Casa Blanca.

La relación entre el nuevo Gobierno estadounidense y la OTAN empeoró después de que el presidente Donald Trump calificara a la alianza de “obsoleta” y criticara a sus aliados por no cumplir los objetivos de gasto.

El secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, ya había amenazado el pasado febrero con una merma del compromiso estadounidense en la OTAN si sus aliados no aumentaban considerablemente el gasto.

La canciller alemana, Angela Merkel, y la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, habían evitado hasta ahora decir públicamente que ese objetivo no era realista para el país y se limitaron a dar la razón a Washington en su petición de un reparto más justo de los gastos en la organización. También dijeron querer cumplir lo acordado en Gales.

Gabriel volvió a alegar hoy a que en ese gasto en defensa no se incluyen los costes para afrontar consecuencias de intervenciones militares, por ejemplo en la acogida de refugiados desplazados por operaciones militares o la falta de estabilidad, dijo en referencia a países como Libia o Irak. Alemania, insistió, quiere hacer más por la defensa, pero al mismo tiempo aboga por que la seguridad no se reduzca a una cuestión de gasto en defensa.