Impunidad detona justicia por propia mano; una mujer que fue víctima de robo en su casa

Guadalajara, Jalisco.

“Lamentablemente las leyes no funcionan. A las 3.30 de la tarde se metió un hombre a mi casa y me robó, estando mi hija ahí. A las 5 lo encuentro a unas cuadras y que lo bajo de su bici”, escribió Karen el 2 de abril en su cuenta de Facebook. La publicación iba acompañada de las fotografías del presunto ladrón, con el rostro golpeado y rasguñado.

“Un impulso, si pues era dejarlo y que se fuera, de todas maneras la patrulla iba a llegar en más de dos minutos, se iba a perder, a mí lo que me interesaba es que se hiciera justicia. Mi intención era atorarlo y como no había nadie a la mano para decirle ‘por favor ayúdame’, yo traía a la niña, yo le dije a mi esposo, ‘agarra a la niña’, pues lo único que pensé fue ‘agárralo tú’, así fue mi impulso”.

Cuando alcanzó a la persona que presuntamente entró a su hogar para llevarse su cartera, Karen empezó a gritar que la habían robado. En un cerrar y abrir de ojos, había una turba golpeando al hombre.

“La primera persona que recuerdo que llegó junto a mí y lo detuvo, me preguntó ¿qué había pasado? ‘Se metió a mi casa a robar hace hora y media, mi niña lo vio’. De repente eran muchas personas, muchas personas me dijeron que no iba a proceder como yo esperaba, que lo mejor era que lo subiéramos a un carro, no llevara a donde estaba mi cartera, yo recuperar mis datos personales, mi IFE, mis papeles, todo, pues que lo dejaran que lo golpearan, porque era única manera en la que entendían” dijo.

Karen acepta que fue agresiva. Entre los jaloneos, dio golpes con el puño cerrado. Terminó toda moreteada, con una mano hinchada y un dedo lastimado. Llegó la Policía de Guadalajara y su respuesta la desanimó.

Si procedía legalmente contra el hombre que irrumpió en su casa, no había garantía de que fuera a la cárcel, tenía que pagar los perjuicios por las lesiones que sufrió el presunto delincuente y enfrentaría cargos por agresión, según le informaron los elementos.

El argumento: la pérdida de la secuencia del delito inicial, que había ocurrido hora y media antes. Al final, el señalado fue liberado.

El artículo 17 de la Constitución Mexicana establece que “ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho”, pero el artículo 16 también refiere que “cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido”.

El académico de la Universidad de Guadalajara, Francisco Jiménez Reynoso consideró que en este caso hubo una omisión por parte de la policía tapatía al dejar ir al asaltante.

“En la flagrancia se puede detener a cualquier delincuente, lo que sí debe tomarse en cuenta es que se debe ser proporcional la fuerza que se utiliza, ¿esto es? Hay que someter al delincuente y en ocasiones no es sencillo, y no es fácil, pero hay que someterlo para después en cuanto esté sometido, remetirlo a la autoridad competente y en ocasiones, ni modo que lo sometas con algodones verdad”.

Karen aclara que su reacción fue una consecuencia del hartazgo a la impunidad y que si volviera a pasar por la misma situación, no lo haría otra vez.

“Tristemente si es así, no hay algo que nos pueda proteger a nosotros, no nos protege de un delincuente, porque el sistema no es lo que uno espera, yo quería hacer las cosas bien y mira me resultó al revés, yo iba a ser la delincuente”.