celebran final del asedio del EI
Fotografía: Medios
Deir Ezzor, Siria.

Mahmud Mashur apenas logra disimular su impaciencia. Desde que el ejército sirio rompió el cerco impuesto por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el sector de Deir Ezzor donde vive, este profesor espera ver cuanto antes a su mujer y sus hijos.

Lo más importante es que han roto el cerco, gracias a Dios, y que aquellos que abandonaron la ciudad regresen sanos y salvos“, dice este hombre de 36 años, originario de los barrios occidentales de la ciudad de Deir Ezzor, capital de la provincia homónima, en el este de Siria.

El martes, las fuerzas del régimen de Bashar al Asad lograron romper el asedio a este enclave gubernamental, que los yihadistas rodeaban desde comienzos de 2015.

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Ahora Mashur espera reencontrarse con su mujer y sus hijos, que viven en Hassake desde hace año y medio, gracias al ejército sirio, que sacó a varios residentes de Deir Ezzor en helicóptero durante el sitio del EI. “Echamos de menos a la gente que huyó de la ciudad“, asegura el profesor.

Este miércoles, en el enclave prorrégimen liberado del cerco yihadista, ingenieros del ejército ensanchaban el paso abierto la víspera en los campos de minas para romper el asedio, comentó un periodista local que colabora con la AFP.

Varios camiones pasarán por ese camino para llevar ayuda humanitaria a los habitantes que sufrieron escasez de comida y medicamentos a causa del asedio.

– ‘Dios apoya al ejército’ –

Horas después de la llegada del ejército, la alegría se notaba en todos los barrios que sufrieron el bloqueo, donde hombres, mujeres y niños llenaban las calles y los mercados para celebrar la “victoria“.

Los altavoces difundían cánticos patrióticos y algunos habitantes alababan a las fuerzas armadas gritando “Dios apoya al ejército” y enarbolando banderas sirias.

Hay alegría en todo Deir Ezzor. La victoria de nuestro ejército nos hace felices“, exclama Ahmad, que espera poder retomar rápidamente sus estudios.

Si Dios quiere, volveremos a nuestros estudios. Queremos comer, festejar, divertirnos y que la paz regrese a toda Siria, no sólo a nuestra ciudad“, dice este veinteañero de cabello engominado.

Abdalá, de 41 años, sentado en una silla delante de su perfumería sigue marcado por la dureza del asedio. “Hemos sufrido mucho, nos faltaba de todo. Nos apañábamos con lo que podíamos encontrar“, señala.

Los yihadistas del EI conquistaron en 2014 amplias zonas de la provincia petrolera de Deir Ezzor, fronteriza con Irak.

Y, aunque el ejército sirio ha logrado romper el cerco yihadista sobre uno de los enclaves gubernamentales en la ciudad de Deir Ezzor, el EI sigue ocupando un 60 por ciento de la localidad.

Las aviaciones siria y rusa bombardearon este miércoles posiciones yihadistas en el norte de esta ciudad, en la que el EI asedia un segundo sector gubernamental, que incluye un aeropuerto militar y barrios residenciales en la periferia sur.

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