Bernardino narcotráfico Guerrero
Fotografía: EFE
Ciudad de México, México. 

El fotoperiodista mexicano Bernardino Hernández, ganador del Premio Miguel Gil Moreno que otorga la entidad española homónima, dijo hoy que su motivación para registrar la violencia en el estado de Guerrero es evitar que los jóvenes caigan en las redes del crimen, que los usa como carne de cañón.

“La motivación del trabajo que realizo es la necesidad de que los jóvenes no entren a la violencia. Porque en realidad el crimen organizado los agarra como carne de cañón. Son a los primeros que avientan (a cometer crímenes), dijo el reportero gráfico en una conversación telefónica con Efe.

Refirió que ha tenido exposiciones en escuelas y universidades para exponer “cómo pueden terminar los jóvenes, de 11, 14, 16 años, que tienen una vida muy corta y eso es muy lamentable”.

De acuerdo con Hernández, “los periódicos, las agencias, deben demostrar en realidad lo que está pasando, no solamente en el estado de Guerrero sino en todo México”.

La Fundación Miguel Gil Moreno anunció el martes que Hernández se había hecho acreedor a su Premio de Periodismo por “su excelente trayectoria profesional, su valentía y su profundo compromiso con la verdad”.

Destacó que Bernardino Hernández comparte “el mismo espíritu” del periodista español Gil Moreno en el empeño de documentar a través de sus fotografías “el goteo diario de muertes y violencia en el puerto de Acapulco (Guerrero)”. Gil Moreno murió en una emboscada en Sierra Leona en el año 2000 cuando cubría el conflicto bélico de este país africano.

El jurado explicó que el trabajo de Hernández comporta “grandes dosis de riesgo personal”, que lo ha llevado a exiliarse temporalmente en Ciudad de México tras sufrir “agresiones y amenazas”.

Al respecto, el periodista narró que fue atacado por policías estatales de Guerrero. “Me tiraron, me revolcaron y me estuvieron pateando. Me dieron un culatazo en la cabeza y luego hicieron dos disparos; lo bueno es que no me hirieron. Posteriormente me quitaron las cámaras y se llevaron dos tarjetas de memoria de las cámaras”, expuso.

Indicó que estuvo inconsciente durante varios minutos, tras lo cual encontró las cámaras descompuestas. “Compañeros me auxiliaron a salir del lugar de los hechos y posteriormente me llevaron al hospital”, abundó.

A raíz del incidente, dijo, salió huyendo de Guerrero y se refugió en Ciudad de México. “Estoy como desplazado y en realidad no somos cinco o seis periodistas desplazados; somos como 76 o 78 periodistas desplazados en toda la república”, sostuvo.

Guerrero es considerado como uno de los estados más violentos de México y tan solo en 2017 se contabilizaron 2.844 homicidios, según los datos del secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

A su vez el municipio de Acapulco, que incluye al balneario y puerto del mismo nombre, es la tercera ciudad más violenta del mundo, con 106,63 homicidios por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con un listado dado a conocer en marzo pasado por la ONG Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

Gran parte de esta violencia está relacionada con la pugna entre distintos cárteles del narcotráfico, a lo que se suma la corrupción o incapacidad de las autoridades estatales y municipales para hacer frente al problema.

Hernández, quien recibirá el Premio de Periodismo Miguel Gil este jueves en Barcelona, contó cómo se fue metiendo a la cobertura de la grave crisis de violencia en Guerrero: “En el periódico en el que entré, El Sur, ‘freelanceaba’ y en la revista Cuartoscuro inicié mandando fotos de violencia de todo tipo. Pero para mí la foto tenía que ser un poquito ética; no tendría que tener tanta violencia”.

“Entonces así fue que se fue dando mi trabajo y terminé al último por seguir tomando violencia y otro tipo de fotografías, fotorreportajes de (las regiones de) La Montaña, de La Sierra, la pobreza de todo tipo”, acotó.

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