La élite política de Jalisco abrazó al dinero del narco: Froylan Enciso

0
391
Video: 44LAB
Guadalajara, Jalisco.

“Vienen días complicados (…) la ola de violencia no se va a terminar”, anunció en tono de resignación el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz, el pasado 7 de marzo. Luego dejó el micrófono al fiscal general del Estado, Raúl Sánchez Jiménez, quien aseguró que el alza de homicidios dolosos es originada por la disputa de “dos cárteles de la droga” por la plaza de Guadalajara.

Los mil 369 homicidios dolosos registrados por la Fiscalía General del Estado (FGE) en 2017 incrementaron 20% respecto al año 2016. Y del 1 de enero al 31 de marzo del presente año se tenía registro de 377 asesinatos, 37% más que los ocurridos en el mismo lapso durante 2017.

Para el investigador del Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Froylan Enciso, el alza de homicidios dolosos que se sale de las manos del Gobierno de Jalisco tuvo origen en la vieja copulación entre narcotraficantes y la élite política tapatía.

En entrevista para #44Lab, Enciso explicó que el apogeo del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es resultado de un proceso histórico y elemento que potencializa el incremento de crímenes.

-El origen-

“Jalisco tiene una larguísima historia como espacio estratégico para el narcotráfico de drogas. Yo he encontrado referencias, por lo menos desde los años 1940, en que se habla de Guadalajara y de Jalisco en general como un espacio en el que el narcotráfico es boyante. Ahí llegan carreteras, míticas estaciones de ferrocarril y es un gran nodo de transporte aéreo (…) Lo que está ocurriendo con el cartel Jalisco Nueva Generación tiene antecedentes en una élite que ha sido muy complaciente con el dinero del crimen, dinero que vienen de ese tipo de negocios ilegales”.

Enciso reseñó la Operación Cóndor, una intensa campaña de destrucción de plantíos de mariguana y amapola que emprendió el Ejército Mexicano en 1975 para beneplácito del presidente estadounidense General Ford, quien estaba preocupado por la salud de, los que se estimaban, 15 millones de mariguanos estadounidenses.

“Luego de la Operación Cóndor en los setentas, la mayoría de los liderazgos de Sinaloa, don Miguen Ángel Feliz Gallardo, el mismo Caro Quintero, el mismo Neto Fonseca, salieron huyendo de Sinaloa. Y el lugar donde se podía vivir tranquilo, donde la élite estaba abierta a convivir, si no con los criminales por lo menos con el dinero de los criminales, fue Guadalajara. La élite de Guadalajara y de Jalisco siempre ha estado abierta a convivir con ricos, independientemente de si su dinero sea legal o ilegal, por lo menos desde los años 70 que recibieron con los brazos abiertos a los grandes liderazgos criminales de Sinaloa”.

El investigador del CIDE argumentó que, si bien la élite tapatía no fue la única del país en apapachar a viejos líderes del narcotráfico, el caso jalisciense cobra relevancia por el grado de relación entre los criminales y la clase gobernante.

Se refirió a la captura de Rafael Caro Quintero en 1985.

En ese hecho la policía encontró al capo acompañado de la sobrina del ex gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, Sara Cosío. Ella confesó tener una relación con quien fue el líder del cartel de Guadalajara.

El cartel de Guadalajara, que fue liderado por Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo y Caro Quintero, fue la primera organización mexicana que contrabandeó cocaína colombiana a Estados Unidos. Se desintegró a finales de los 80 tras la detención de sus tres líderes, involucrados en el asesinato del agente encubierto de la agencia estadounidense de Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Enrique Camarena Salazar, en una casa propiedad de Rubén Zuno Arce, cuñado del expresidente Luis Echeverría.

Todo esto ocurrió en 1986 en Guadalajara.

Rafael Caro Quintero pasó 28 años en prisión acusado por el asesinato de Camarena hasta el 9 de agosto del 2013, fecha en que fue liberado después de que un tribunal colegiado le otorgó un amparo. Sin embargo, la semana pasada el FBI incluyó a Quintero en su lista de los más buscados y elevó a 20 millones de dólares la recompensa por información que ayude a encontrar al ex líder del cártel de Guadalajara.

narcotráfico élite política Jalisco
Imagen: FBI

Ante el desmoronamiento del cartel de Guadalajara hubo un reacomodo de agrupaciones criminales. Surgieron el cartel de Tijuana y el cartel de Sinaloa, este último tuvo un apogeo durante el sexenio de Vicente Fox, bajo la dirección de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien se había fugado del penal de Puente Grande, Jalisco, en 2001.

El cartel de Sinaloa controlaba el occidente mexicano hasta que, en 2010, tras el asesinato en Zapopan de Ignacio Coronel Villarreal, uno de sus líderes, ocasionó que un brazo armado de esta organización se independizara.

Así surgió el Cartel Jalisco Nueva Generación.

narcotráfico élite política Jalisco
Diseño: Irving García

Al día de hoy, ¿hay relación entre los sucesos violentos que están ocurriendo en Jalisco con la presencia de grupos del crimen organizado como el CJNG?

“En el origen, las grandes organizaciones del crimen organizado se dedicaron a las drogas. Sin embargo, en la actualidad tanto el cartel Jalisco Nueva Generación como el de Sinaloa, el cartel del Golfo y lo que queda de los zetas, no se dedican solamente a ese negocio”.

“En todo México, hasta el 2007, las tasas de homicidios venían bajando. De hecho, en 2006 llegaron a una tasa de ocho homicidios por cada 100 mil habitantes en el país. Sin embargo, a partir de la declaración de una guerra contra las drogas en el sexenio de Felipe Calderón es que las tasas de homicidios han aumentado. La mayor parte de los homicidios que se han registrado en México hasta llegar a nuestros días que tenemos tasas de entre 22 y 26 asesinatos por cada 100 mil habitantes se debe a crímenes a mano armada, y los crímenes a mano armada se puede presumir que se relacionan con crimen organizado”.

“Ha sido tan brutal la guerra entre cárteles, entre grupos de crimen organizado y el Gobierno, que no ha habido dinero suficiente para que estos grupos del crimen mantengan a sus ejércitos. Entonces se han visto obligados a diversificar su cartera de negocios y ahora los ves en luchas intestinas por cosas que antes eran inusitadas como el güachicoleo en Puebla y Guanajuato; entran a los mercados de protección, extorsión y cobro de piso en pueblos de Jalisco o en tierras que antes eran relativamente pacíficas como el bajío”.

“A todos nos queda claro que hay una correlación entre este proceso de diversificación criminal, y la manera en que el Gobierno lo ha enfrentado, con el aumento en las tasas de homicidio y de graves violaciones a los derechos humanos como la desaparición forzada o la desaparición por privados, desplazados por violencia, detenciones arbitrarias y un largo etcétera de crímenes atroces con los que ahora nos hemos familiarizado”.

¿Qué podría hacer el gobierno de un estado como Jalisco para reducir los índices de homicidios dolosos, para buscar la paz?

“Diferentes gobiernos se han enfrentado al crimen organizado de diferente manera. Durante el sexenio de Fox, por ejemplo, al momento en que el Chapo Guzmán puso un pie en la calle porque lo sacaron de –el penal de- Puente Grande… perdón, se escapó de Puente Grande, pareciera que la política fue darle al crimen lo que quiere y hacerse de la vista gorda. Evidentemente esa estrategia o esa manera de relacionarse con los criminales no funcionó”.

“En el siguiente sexenio hubo un intento de declarar guerras, de tratarlo no como un asunto de seguridad pública sino como un asunto de seguridad nacional y Felipe Calderón lo que hizo fue gastar los millones en militarizar el país, iniciar una retórica de guerra y el uso del aparato represivo del Estado, lo que provocó no solamente fue el enojo y la sofisticación de las organizaciones criminales sino también una de las crisis de derechos humanos de la cual no hemos salido”.

“Luego hubo un intento por recuperar la tradición priista de pactar con el crimen. En los primeros años de Peña Nieto bajaron las tasas de homicidio y todo mundo pensaba ‘quizá sea que ahorita hay políticas de prevención, quizá sea que se está haciendo algo’. La mayor parte de los especialistas ahora están llegando a la conclusión de que lo que ocurrió con Peña Nieta fue una pax-narca, un momento de pacto con el narcotráfico que bajó las tasas de homicidio. Pero también hubo mucha manipulación de las tasas de homicidio con el número de carpetas en los ministerios públicos por crímenes relacionados al crimen organizado”.

“Hemos tenido la estrategia de hacerse de la vista gorda a la Vicente Fox, la estrategia de guerra para que mexicanos maten a otros mexicanos como Calderón y la estrategia priista de la pax-narca y nada nos ha servido. No se ha disminuido el poder del crimen organizado, al contrario: el crimen organizado se ha sofisticado y ahora cada vez más mexicanos somos víctimas y no solamente del crimen organizado sino también de agentes del Estado que, supuestamente, deberían combatirlos”.

“Tampoco se ha logrado que las drogas dejen de llegar a las calles. Las drogas se están consumiendo como toda la vida se han consumido en México. Yo creo que es momento de que cambiemos, que de dejemos atrás esas estrategias de pacto con el narco, ese silenciamiento del problema que sólo ha llevado a la impunidad y a su agravamiento”.

“Es momento de explorar cosas nuevas. Yo estoy a favor que se reforme la política de drogas. Es un momento en que se necesitan adoptar las políticas que ya existen en otros países como Estados Unidos, o que ya van a empezar a implementar nuestros vecinos como en Canadá”.

“Justin Trudeau ya anunció que este año se va a legalizar en Canadá la mariguana para cualquier uso adulto. Yo creo que debemos regular el uso de mariguana en México como un paso necesario, pero no suficiente, para la pacificación”.

“Para pacificar México yo creo que se necesitan estrategias mucho más atrevidas y que se logre que los grupos que se dedican a actividades criminales encuentren otras formas y oportunidades de desarrollo”.

-Gobierno de Jalisco, obligado a proveer seguridad civil efectiva-

Para Enciso, queda claro que la militarización del país ha sido un fracaso en el combate al narcotráfico y además ha propiciado un incremento en las violaciones a los derechos humanos. Para que los gobernadores dejen de depender de las fuerzas de seguridad militar, sugiere que purguen y capaciten a sus policías estatales y municipales, y coloquen a mandos civiles frente a la seguridad pública.

Simultáneamente sugiere a los gobernadores presionar al Gobierno Federal para la legalización de drogas como la mariguana con fines lúdicos. Esta última medida, explica, si se acompaña de un sistema de recaudación de impuestos para las personas consumidoras de cannabis, quitaría las ganancias a los grupos de crimen organizado y las redestinaría a rubros como el trabajo, la educación y la salud públicas.

“Lo principal que pueden hacer los gobernadores para ayudar a bajar los niveles de violencia y violación a los derechos humanos en México es hacerse responsables de la seguridad, proveer de seguridad a su Estado. Cuando hablo de proveer de seguridad es hacerlo como marcan las leyes: por la vía civil. Es decir, hacerse responsables de limpiar sus policías, de darles derechos, darles recursos a sus policías, y no estar siempre dependiendo del poder federal, del Presidente de la República, para que llegue el Ejército y la Marina a resolver los problemas de seguridad del Estado de Jalisco”.

“Al próximo gobernador de Jalisco lo menos que se le puede pedir es que garantice darles seguridad a sus ciudadanos por la vía civil, es decir, por la vía legal, la vía en que, está probado, se causan menos violaciones a los derechos humanos”.

Cristian Rodriguez

Cristian Rodriguez

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Premio Jalisco de Periodismo 2016 y 2017, ambos en la categoría estudiantes.

Es reportero del sur de Jalisco.
Cristian Rodriguez

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here