Imagen: Cortesía
Guadalajara, Jalisco.

Un mamífero marino de tres metros de largo que salió del mar y se dispuso a descansar en la playa de San Francisco, mejor conocida como San Pancho en Bahía de Banderas, Nayarit, sorprendió este domingo a bañistas, autoridades locales y hasta biólogos, pues se trata de un elefante marino que jamás se había registrado en la bahía.

Recién que llegó, especialistas del Grupo de Investigación de Mamíferos Marinos lo identificaron como un ejemplar de elefante marino originario de Baja California Sur (Mirounga angustirostris), pero luego de analizar su morfología, particularmente su gran tamaño y su probóscide o nariz arrugada pero poco desarrollada, se dieron cuenta que en realidad estaban frente a un juvenil de la especie de elefante marino del sur (Mirounga leonina), nativa de Chile y Argentina.

A decir de Roberto Moncada, director del Grupo de Investigación, sus colegas y él todavía no logran explicarse qué condiciones propiciaron que un organismo originario del hemisferio Sur llegara hasta Bahía de Banderas, pues este grupo de carnívoros suele hacer viajes regionales pero sin siquiera cruzar el Ecuador.

“Está aquí y es muy difícil saber por qué, quizá es un macho que se alejó mucho de su zona, se perdió, tal vez no comió lo suficiente y no tuvo energía para regresar. Posiblemente al llegar al Ecuador salió una corriente, la Corriente de Costa Rica que nos trae aguas nutridas, es posible, es muy difícil decirlo, lo que estábamos discutiendo es el tiempo, ese animal no se perdió este año, no puede ser es mucha la distancia para que haya llegado hasta acá”.

Aunque aún no encuentran respuestas, lo están monitoreando a la distancia, pues está sano y durante el lunes se le vio entrar y salir al mar de San Pancho constantemente. Para mantenerlo a salvo, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente colocó un cerco de seguridad para que los bañistas no se acerquen, pues se trata de una especie carismática que, sin embargo, por su gran tamaño es necesario respetar su espacio.

Por su parte el biólogo aseguró que su equipo ya ha tenido registros de especies inusuales en la bahía que, cuando se vuelven periódicos, sí podrían ser indicadores de cambios en el ambiente, lo que no es el caso aún con el hallazgo del elefante marino.

“Muchos años hemos monitoreado la bahía, por ejemplo los cachalotes se vieron tres años seguidos, el año pasado creo que no, pero en el 16, 17 y 18 vimos cachalotes y eso no es común…Entonces debe haber algún cambio en la temperatura que hace que sus presas cambien de lugar o ellos no se sientan a gusto y cambien de lugar…Si nos siguen llegando elefantes entonces sería un indicativo muy especial…Es un caso aislado, si nos llegaran más sería diferente, algo estaría pasando extremadamente extraño porque estamos a miles y miles y miles de kilómetros. Ese animal, si es del sur, tuvo que atravesar el Ecuador”

De acuerdo con la literatura zoológica, los machos de esta especie pueden alcanzar una talla de 6 metros y desarrollan una prominente probóscide, que es de donde proviene su nombre común de elefante marino, mientras las hembras carecen de esta característica en el rostro y crecen hasta tres metros de largo; casi el doble de tamaño que la especie mexicana.

Se alimentan de gran variedad de peces en el océano ya que son buzos natos, pues llegan a sumergirse hasta 200 metros y nadar varios cientos de kilómetros en poco tiempo, y aunque no es común que realicen viajes tan largos entre distintas regiones biogeográficas, el biólogo considera viable que se quede en costas norteamericanas de forma silvestre, pero será el propio animal el que defina su siguiente parada.

Violeta Meléndez

Violeta Meléndez

Reportera desde 2011 especializada en medio ambiente. Ha trabajado en medios impresos y digitales de Guadalajara en la cobertura de noticia diaria y realización de investigaciones, principalmente sobre irregularidades en el manejo de recursos naturales, desarrollos urbanos, cuentas públicas y más. También ejerce divulgación de la ciencia. Estudió Periodismo y cursa el último año de Biología, ambas licenciaturas por la Universidad de Guadalajara.
Violeta Meléndez