Elaboración chocolate México mayas
Fotografía: Medios
Tuxtla Chico, México. 

El cultivo del cacao, elixir de los dioses mayas, tiene una larga tradición entre los pueblos indígenas del sur de México, que intentan preservar la tradición chocolatera prehispánica.

Artesanos, indígenas de etnia mam y comerciantes efectúan durante cuatro días la Segunda Cumbre Internacional de Cacao y el Chocolate, en el municipio de Tuxtla Chico, en el estado de Chiapas.

Los expositores muestran al mundo la importancia de este cultivo que es sustento diario de cientos de familias en el sureste mexicano, así como las propiedades favorables que el cacao representa para la salud humana.

Desde el Parque del Chocolate, situado en territorio de los Izapas, una cultura prehispánica que habitó el sur de Chiapas, los artesanos trabajan con sus manos el cacao y lo transforman para obsequiar a los visitantes chocolate líquido.

En la edición de este 2018, los organizadores buscan rebasar 8 mil tazas y deleitar el paladar de la comunidad que asiste de distintos países, mayormente de Centroamérica.

El objetivo del festival chocolatero, que comenzó este jueves y terminará el domingo, es preservar el cultivo de la planta del cacao, su utilidad en la alimentación y pasar de una generación a otra las prácticas de los pueblos nativos de Chiapas.

Para llegar hasta el producto final los artesanos tienen que trabajar la tierra para sembrar la semilla de cacao, lograr que germine, sea fértil y tras tres o cuatro años cuidar el florecimiento de la planta.

Producto de este afán surgen las mazorcas que alcanzan hasta 20 centímetros de longitud, con un colorido entre verde y amarillo que avisa que pueden ser extraídas las semillas.

Para muchos labradores del cacao, partir esa mazorca es un deleite porque se saborean las “mieles” de un fruto de la tierra.

La fermentación de la semilla del cacao da lugar a un “licor”, que para los mayas representaba una dosis de energía y una carga de entusiasmo por tener en su paladar un grato sabor que comenzó con sus manos en la tierra.

La molienda, que abarca la trituración de la semilla y la combinación con otras semillas como cacahuate, almendra y nuez, permite disfrutar variedades de bebidas para todos los gustos.

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