Washington, Estados Unidos.

Estados Unidos buscará reducir “lo más pronto posible” las incertidumbres en el mundo empresarial ante la futura renegociación del Tratado de Libre Comercio que lo une con México y Canadá, dijo este martes el ministro de Comercio, Wilbur Ross.

“Sabemos que los ejecutivos odian la incertidumbre: es muy difícil planear cuando no estás seguro de cuáles son las reglas. Estamos profundamente conscientes de ese problema y vamos a trabajar para concluir las negociaciones lo más pronto posible”, dijo Ross.

“Para ese fin vamos a buscar un calendario de reuniones mucho más agresivo de lo que ha sido históricamente la norma”, dijo el ministro durante una conferencia ante diplomáticos y líderes de negocios en el Departamento de Estado, patrocinado por el centro de análisis Council of the Americas.

Estados Unidos todavía no ha puesto en marcha el proceso de notificación del Congreso, que permitiría el inicio de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y aún no decidió cómo estarán estructuradas.

“No hemos decidido todavía si avanzar por las negociaciones trilaterales o si nos vamos por bilaterales que se complementarían”, subrayó Ross.

México y Canadá atraviesan una dura e incierta relación con Washington desde que el presidente Donald Trump puso en su mira al tratado trilateral vigente desde 1994, al que estima culpable de la pérdida de empleos y una desventaja comercial para Estados Unidos.

La situación llegó al cenit del pánico la semana pasada cuando esos gobiernos se enteraron de que la Casa Blanca estaba considerando romper el acuerdo, pero Trump moderó su amenaza tras frenéticas conversaciones telefónicas con los líderes de los dos países.

Ross lanzó elogios al tratado de libre comercio de Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana (“ha funcionado muy bien”, dijo), pero consideró que el TLCAN está “en el mejor de los casos desfasado y en el peor no cumplió algunas de sus más importantes metas”.

Sin embargo, reconoció que hay “mucha aprehensión” sobre el resultado de las negociaciones, especialmente en las empresas en México y el sector agroindustrial estadounidense, así como en las multinacionales con intereses en ambos países.

También intentó temperar las amenazas de represalias comerciales esgrimidas por Trump. “No buscamos una guerra comercial con nadie, menos aún en el continente”, dijo.

Pero apuntó que el gobierno republicano, bajo la consigna “Estados Unidos primero”, será “más estricto” en la implementación de las normas comerciales.

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