Sanciones a Turquía
Fotografía: Yasin Akgul / AFP
Estambul, Turquía.

Estados Unidos amenazó este jueves con imponer nuevas sanciones a Turquía si no libera al pastor estadounidense Andrew Brunson, horas después de que Ankara intentara tranquilizar a los inversores extranjeros respecto a la crisis monetaria que atraviesa.

El ministro turco de Finanzas, Berat Albayrak, hizo un discurso por la tarde ante miles de inversores originarios de Estados Unidos, Europa y Asia, durante una teleconferencia considerada como una prueba de credibilidad.

Albayrak, que también es el yerno del presidente Recep Tayyip Erdogan, aseguró que su país saldría más fuerte de la crisis actual y descartó que fuera a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las palabras del ministro parecieron tranquilizar a los mercados y permitieron que la lira turca repuntara este jueves por tercer día consecutivo.

Las tensiones entre Ankara y Washington, que desencadenaron la caída de la moneda turca la semana pasada, no muestran sin embargo ninguna señal de mejoría.

El secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, avisó este jueves que su país impondría más sanciones a Ankara si no libera a Andrew Brunson, un pastor estadounidense detenido en Turquía.

“Planeamos aplicar más si no lo liberan rápidamente”, dijo sobre el religioso, arrestado en octubre de 2016 por las autoridades turcas, que lo acusan de espionaje y actividades “terroristas”.

El presidente Donald Trump volvió a defender por su parte al pastor Brunson, al que calificó de “hombre muy inocente”, y consideró que Turquía no era una buena “amiga” de Estados Unidos.

– Riesgo de contracción –

El caso Brunson deterioró las relaciones entre Estados Unidos y Turquía, que tomaron sanciones recíprocas e incrementaron sus aranceles aduaneros respectivos para determinados productos.

A la espera de las consecuencias de las nuevas declaraciones estadounidenses, la lira parece haberse estabilizado desde el martes gracias a las medidas tomadas por el banco central y a las nuevas barreras erigidas por el regulador turco de los bancos para limitar la especulación con la divisa turca.

Pero a pesar del repunte de la moneda, los economistas siguen preocupados por la disputa entre Ankara y Washington y por el control que ejerce Erdogan sobre la economía.

Los mercados castigaron duramente la decisión del banco central de mantener sus bajas tasas de interés el mes pasado, a pesar de la caída de la lira y de una inflación galopante. Erdogan, ferviente defensor de un crecimiento a cualquier precio, se opone firmemente a un cambio de política monetaria.

Albayrak prometió este jueves que su gobierno tendría dos prioridades: combatir la inflación, que alcanzó cerca del 16% interanual en julio, y la disciplina presupuestaria.

En este periodo de malas noticias económicas, Turquía recibió el miércoles una ayuda de peso. El emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad al Thani prometió durante un encuentro con Erdogan en la capital que su país invertiría 15 mil millones de dólares en Turquía.

En una señal de que la crisis con Washington incita al gobierno turco a restablecer sus vínculos con Europa, Erdogan habló por teléfono el miércoles con la canciller alemana, Angela Merkel, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, el jueves.

Albayrak conversó por su parte con el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, y ambos acordaron reunirse el 21 de septiembre en Berlín, anunció el gobierno turco.

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