Lo mejor para que una despedida no sea triste es taparla con una bienvenida y así, sonriendo, decidió Toronto cerrar sus Juegos Panamericanos en una ceremonia que no dejó de bailar para celebrar el trabajo cumplido y que tuvo como invitado de honor a Perú y su extraordinaria cultura, sede de la próxima cita continental en 2019. 

Con la misma energía que abrió sus Juegos hace 16 días, Toronto se volcó en la despedida a los más de 6.000 deportistas de 41 países que llegaron hace dos semanas a competir por un hueco el deporte continental de camino hacia Rio-2016.

La llama panamericana se extinguió mientras el Coro de Niños de Hamilton interpretaba la emocionante “Shine Your Light”, que fueron los únicos capaces de enmudecer al Rogers Centre de Toronto, al que se le pusieron los ojos vidriosos de las despedidas sentidas.

Antes, el alcalde de Toronto, Jhon Tory, le había pasado la bandera de la Odepa a su homólogo de Lima, Luis Castañeda Lossio. La capital de Perú se lanzaba así a una carrera que terminará justo dentro de cuatro años, cuando el 26 de julio de 2019 se abran los XVIII Juegos Panamericanos.

Y para abrir boca de lo que vendrá, Perú mostró lo mejor de su cultura milenaria en un espectáculo de danza que recordó todas las vidas del país sudamericano. 

Frente al escenario no se perdió detalle la colorida marea de deportistas de toda América que entró al principio de la noche brincando de alegría y con la sonrisa puesta. Entre ‘selfies’ y música tecno hubo hasta quien bailó con su medalla al cuello. Aunque esta noche todos estaban de fiesta.

El clima fue subiendo con Pitbull, que con sus habituales gafas oscuras y vestido de blanco se encargó de calentar a un público que saltó tantas veces como le pidió el cantante de ascendencia cubana, que puso al servicio de la noche su repertorio de sus éxitos comerciales.

Pero el que más gritos despertó fue el controvertido estadounidense Kanye West que con su ropa XXL y su dorada cadena al cuello monopolizó todos los focos. Acostumbrado a no pasar desapercibido, West se presentó en Toronto pese a la petición firmada por 54.000 internautas para que dejara sitio a más artistas canadienses en la ceremonia. Pero en el Rogers Centre todos le esperaban.

Con las luces encendidas que le dejaban aún más solo sobre el inmenso escenario, West se tiró al suelo, rapeó y actuó hasta que se fue el sonido y abandonó el escenario enojado y lanzando el micrófono al aire.

¿Toronto olímpico?

En la ciudad de los 140 idiomas, una de las más multiculturales del mundo, no faltó un número de danza que viajó desde las primeras naciones indígenas de Canadá hasta el tango argentino, pasando por el tai chi chino o la capoeira brasileña antes de llegar a Toronto, que metió hasta a su icónica CN Tower en el escenario para llenarla de fuegos artificiales.

Entre deportistas, voluntarios y aficionados, 40.000 personas llenaron el Rogers Centre de Toronto, la casa de los populares Blue Jays de béisbol, donde el 10 de julio aterrizó desde la imponente CN Tower, hasta 2010 la más alta del mundo, la llama panamericana a manos del mítico campeón olímpico canadiense Donovan Bailey.

La capital económica de Canadá cierra así el evento polideportivo más importante de la historia del país, que con sus más de dos millones de visitantes ha superado la marca que dejaron los Juegos Olímpicos de Montreal-1976, así como las dos primeras visitas de los Panamericanos al segundo país más grande del mundo en Winnipeg 1967 y 1999.

Toronto se siente satisfecha con su trabajo y así lo mostró durante toda la despedida de sus Juegos, donde los más de 23.000 voluntarios que participaron de la organización no dejaron de moverse y aplaudir con sus características camisas naranjas salpicadas de caras sonrientes. Ellos también sonreían esta noche.

Tanto que el Comité Olímpico Canadiense anunció este domingo que aprovechará el impulso que dejan estos 16 días de competición, con miles de atletas de toda América coloreando las calles de esta ciudad que en invierno alcanza -40ºC para olvidar las decepciones del pasado y volver a apostar por Toronto como sede olímpica para 2024.

Esta ciudad que descansa sobre el lago Ontario ya intentó organizar unos Juegos en cinco ocasiones, pero desde que perdió la elección de 2008 ante Pekín no lo había vuelto a intentar.

Todo parecía posible esta noche en Toronto.

Musica maestra

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here