Karlsruhe, Alemania

Un club regional alemán de la séptima división, el SV Wilhelmshaven, ganó ayer una larga batalla legal contra la FIFA por la transferencia de un jugador y el descenso obligado al que lo habían condenado.

El Wilhemshaven se negó a pagar una tasa de promoción de 157 mil 500 euros (175.900 dólares) a dos clubes argentinos después de contratar a su ex jugador Sergio Sagarzazu en 2007.

El club perdió el caso ante el Corte Arbitral del Deporte (CAS) y la FIFA ordenó su descenso en 2014 cuando estaban jugando en el cuarto nivel de la liga regional.

Pero el Tribunal Supremo Federal alemán (BGH) determinó que el club no era parte de la FIFA ni de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), sino solo de la federación del norte de Alemania, la cuál no contemplaba ese tipo de sanciones disciplinarias en su normativa.

“David vence a Goliat”, se leía en la web del Wilhelmshaven y el miembro del equipo directivo Harald Naraschewski dijo: “Estamos contentos de haber llegado tan lejos”.

La DFB dijo que modificaría sus normas si era necesario después de estudiar el veredicto. Naraschewski aseguró que su club tratará de conseguir el ascenso a la cuarta división y una compensación.

El BGH enfatizó que solo había dictado sentencia con respecto al descenso forzoso y no en si el club debía pagar la tasa de promoción o si estas tasas violan las leyes de la Unión Europea.

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