crisis de maíz
Fotografía: EFE/Carlos López
Copainal, Chiapas. 

En el estado de Chiapas unos 500 productores han dejado de cosechar maíz para dedicarse a la producción de pimienta gorda (pimienta dioica), actividad que se extiende en nueve municipios de la entidad, entre ellos el de Copainalá, ubicado en una región de selva alta al norte del estado.

Con un promedio de 100 toneladas anuales “Chiapas es de los mayores productores de pimienta gorda en México en los últimos años”, informó en entrevista con Efe el jefe del departamento de atención a municipios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca en Chiapas, Juan Diego Farrera Salinas.

Según el funcionario tanto productores como distintas organizaciones hablan de que dicha cifra de toneladas se comercializan anualmente.

“La comercialización es nacional ya que ellos venden a empresas nacionales y estas a su vez exportan a otros países. El 70 % se va al mercado internacional y el 30 % se queda en los estados de Michoacán, Chihuahua y Monterrey”, explicó.

La pimienta gorda, especie originaria de México y Centroamérica, es utilizada desde hace mucho tiempo por distintas comunidades indígenas de Chiapas como moneda  de cambio en llamados trueques.

Además, dada su naturaleza, también es usada como repelente y es muy solicitada por la industria farmacéutica y de perfumería, también es un preservador de carne y se usa en aceites esenciales o volátiles. Ante ese atractivo, los zoques, etnia mexicana de los estados de Chiapas, Oaxaca y Tabasco, también han considerado la producción de pimienta como su principal actividad.

El presidente de La Sociedad Cooperativa de Pimienta Jotiquetz, Jorge Núñez González, contó en entrevista con Efe que ese grupo indígena ha analizado esta posibilidad “luego de que el precio de café y maíz se desplomara, dejándoles esta especie mayores ganancias”. Explicó que en 2019 la cooperativa vendió en 48 pesos el kilogramo de pimienta.

“Estamos hablando que la tonelada se vendió en 48 mil pesos y el café se está cotizando en 28 mil  pesos la tonelada, es decir, son 20 mil pesos de diferencia, entonces la pimienta deja buena ganancia”, precisó.

Para este especie, los productores realizan una agricultura de traspatio, espacios donde se cultiva de forma continua durante todo el año, mediante una fuerza de trabajo familiar y prácticamente artesanal, con pocos apoyos y poca tecnología, en comparación con los productores internacionales que hacen uso de la tecnología.

El productor zoque, Jorge González Vázquez, contó a Efe que él ha heredado una hectárea de tierra donde se puede observa siembras de café, cacao y pimienta y con ayuda de sus hijos y de 10 trabajadores externos lograron una producción de 500 kilos de pimienta, cuya venta le permite vivir y dar mantenimiento a su policultivo.

“Aquí se trabaja mucho, todo es manual, se corta, se desgrana, luego pasa al secado de la pimienta, se junta la cantidad de kilos (unos 500), con la ayuda de ventiladores se limpiar el producto y entregamos un producto limpio y orgánico”, relató.

Según registros oficiales, el cultivo de la pimienta gorda en México se ubica principalmente en la vertiente del Golfo de México, desde el norte de lo estados de Puebla y Veracruz, hasta el sur de la Península de Yucatán y la planicie costera del sureste.

La especie también se cultiva en los estados de San Luis Potosí, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Tabasco, Campeche y Quintana Roo y Chiapas, estado que cuenta con una superficie de 600 hectáreas dedicadas a la producción, según la Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca en Chiapas.

A nivel mundial, México ocupa el segundo lugar en producción y exportación de pimienta gorda después de Jamaica y casi la totalidad del cultivo de la especia se refiere a esta variedad.

La siembra en México se realiza en su totalidad bajo la modalidad de temporal, por lo que depende de las condiciones ambientales para desarrollarse.

Según datos de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero, el período de mayor actividad para el corte y recolección es de junio a octubre, cuando el fruto alcanza la madurez antes de ser procesado.

Ante los resultados que ha dado la pimienta gorda en Chiapas, los productores locales buscan apoyos para convertirse en exportadores de la especie que no puede faltar en todas las cocinas de México y el mundo esto para evitar la comercialización con revendedores, también llamados “coyotes”, quienes tienen como objetivo comprar barato a los productores y vender caro a exportadores.

“Queremos precios justos garantizados, que el productor no tenga dudas y así evitar que migren a otros países o busquen otra alternativa para sacar adelante a su familia, teniendo un precio garantizado uno trabaja con mayor confianza”, finalizó Núñez González.

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