Boris Johnson
Fotografía: Oli Scaerff - AFP
Londres, Reino Unido.

Los diputados conservadores británicos deciden este jueves cuál de los otros candidatos se enfrentará al avance arrollador de Boris Johnson en la carrera por el liderazgo del partido, el puesto de primer ministro y la negociación del Brexit.

En una cuarta ronda de votación, celebrada por la mañana, Johnson, de 55 años, conocido por su indisciplinada cabellera rubia y sus incendiarias declaraciones, asentó su liderazgo obteniendo los votos de 157 de los 313 diputados.

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Uno de sus tres oponentes, el ministro del Interior, Sajid Javid, fue eliminado, al lograr únicamente 34 apoyos.

Quedan así frente al exministro de Relaciones Exteriores y exalcalde de Londres el actual canciller, Jeremy Hunt, y el ministro de Medio Ambiente, Michael Gove.

Uno de ellos será eliminado en una quinta votación de los diputados Tories, cuyo resultado se conocerá hacia 17H00 GMT, para designar el nombre de los dos finalistas.

Pero uno de ellos es ya indiscutible: Alexander Boris de Pfeffel Johnson, carismático y polémico, defensor de un Brexit duro, uno de los políticos más populares del país pero también uno de los que más división provoca.

“Encantado de contar con el apoyo de más de la mitad de los diputados conservadores en la cuarta votación. Estoy increíblemente agradecido, pero tenemos mucho más trabajo por hacer”, tuiteó Johnson.

 

A partir del sábado, él y su rival emprenderán una campaña para presentar sus programas a los 160 mil miembros de la formación, quienes tendrán la última palabra durante una votación organizada a finales de julio.

El vencedor se convertirá en el nuevo líder del Partido Conservador y como tal asumirá el cargo de primer ministro, ocupado hasta ese momento por Theresa May, quien se vio obligada a dimitir por su incapacidad para lograr que el Parlamento aprobase el acuerdo de Brexit que negoció con la Unión Europea.

Llevar a cabo la salida británica de la UE será la prioridad del nuevo jefe de gobierno pero la situación no habrá cambiado sustancialmente: los conservadores siguen sin mayoría absoluta en el Parlamento y Bruselas insiste en que no está dispuesta a reabrir la negociación.

– “Los británicos están hartos” –

Previsto inicialmente para el 29 de marzo de 2019, el Brexit -que fue decidido por 52% de los votos en un referéndum en 2016- tuvo ya que ser aplazado dos veces, la última hasta el 31 de octubre.

Y, aunque en los últimos días moderó su lenguaje, Johnson se declaró determinado a no pedir más prolongaciones.

Esto vuelve a poner sobre la mesa la temida opción de un Brexit sin acuerdo, que los círculos empresariales británicos fustigan por las caóticas consecuencias que tendría para la economía.

“La probabilidad de un Brexit sin acuerdo ha aumentado”, advirtió el jueves el Banco de Inglaterra tras su Comité de Política Monetaria. “Como era de esperar, los datos recientes del Reino Unido fueron volátiles, en gran parte debido a los efectos del Brexit en los mercados financieros y las empresas”, subrayó.

En declaraciones a la radio pública BBC, el primer ministro holandés, Mark Rutte, aseguró que un Brexit brutal convertiría a Reino Unido en “un país diferente”. “Será un país disminuido. Es inevitable”, consideró.

Y el ministro británico de Finanzas, Philip Hammond, asegura que no puede imaginar a ningún gobierno conservador “persiguiendo activamente un Brexit sin acuerdo”, según un discurso que debía pronunciar frente a altos cargos de la poderosa banca londinense.

En el único de los dos debates televisivos en que participó, Johnson aseguró el martes: “Los británicos están hartos de esto”. No obstante rehusó “garantizar” que el país abandonará el bloque el 31 de octubre “con o sin acuerdo” como había dicho anteriormente.

Frente al favorito, Hunt se esfuerza por encarnar la alternativa “seria” haciendo hincapié en su éxito en los negocios, que lo convirtió en multimillonario, y su larga carrera política.

Durante el debate, él y Gove afirmaron que podría ser necesario un nuevo aplazamiento si se vislumbra la posibilidad de alcanzar un acuerdo que obtenga el respaldo del Parlamento.