Fotografía: Tolga Akmen- AFP
Londres, Reino Unido.

Un Brexit sin acuerdo el 31 de octubre podría causar escasez de alimentos, combustible y medicamentos, según evaluaciones del gobierno británico filtradas a la prensa, pese a que el primer ministro Boris Johnson aceleró los preparativos en las últimas semanas.

Johnson ordenó a sus ministros acelerar los planes de contingencia tras llegar al poder el 24 de julio, prometiendo “toda la financiación necesaria” además de los 4,200 millones de libras ya asignados.

Sin embargo, un análisis del impacto potencial de un Brexit sin acuerdo que se filtró al Sunday Times provocó preocupación.

– Escasez de productos –

El Reino Unido se enfrentaría a una penuria de comida, gasolina y fármacos, a atascos en los puertos y al retorno de una frontera física en la isla de Irlanda, según un informe gubernamental filtrado a ese diario.

Con el nombre de Operación “Yellowhammer” o “Carpintero Dorado” -el nombre de un pequeño pájaro- el documento fue elaborado en secreto para prepararse a las consecuencias de un Brexit sin acuerdo.

Según el diario, se refiere a las repercusiones “más probables” y no a los peores escenarios posibles y hace patente la falta de preparación por parte de las empresas y los ciudadanos.

El gobierno de Johnson afirmó que se trata de un informe antiguo y acusó a exministros proeuropeos de haberlo filtrado para provocar miedo.

– Gastos de telefonía y bancarios –

 

Una de las primeras consecuencias visibles para los consumidores británicos y europeos afectaría a la itinerancia, es decir la posibilidad de usar la red de un operador de telefonía móvil en el extranjero. El servicio, actualmente gratuito dentro de la UE, dejaría de serlo para quienes crucen el Canal de la Mancha.

Algo similar ocurría con las tarjetas de crédito y débito, que sufrirían gastos adicionales, mientras que las gestiones bancarias serían “más lentas”, según Londres. En el seno de la UE, los clientes de bancos de inversiones basados en el Reino Unido ya no podrían utilizar sus servicios financieros.

– Empresas –

En el sector de bienes, muchas empresas siguen bajo la amenaza de un divorcio brutal en octubre, ya que la proximidad de la Navidad dificulta hacer acopio de existencias, advirtió la principal patronal británica, CBI.

En los servicios, británicos y europeos negociaron acuerdos paliativos que incluyen un acuerdo de un año para proteger el mercado de derivados financieros de Londres.

Según CBI, unos 3 mil abogados se registraron en Irlanda, país miembro de la UE, para poder seguir ejerciendo su profesión en la UE.

– Transporte aéreo y ferroviario –

La UE acordó ampliar el derecho automático de las compañías aéreas británicas a operar vuelos hacia y desde los otros 27 países del bloque, pero sólo hasta marzo de 2020.

El servicio ferroviario bajo el Canal de la Mancha (Eurostar, lanzadera) también podrá seguir funcionando sin cambios durante tres meses.

– Papeles y más papeles –

Los trámites administrativos pueden dispararse a un nivel de pesadilla. Las empresas británicas que hacen negocios con Europa tendrían que llenar montañas de declaraciones de aduanas.

Los turistas británicos que quieran alquilar un vehículo podrían necesitar un permiso de conducir internacional porque los suyos no serían válidos en el continente y hasta las mascotas necesitarían nuevos papeles para viajar tras perder sus pasaportes europeos.

– Medicamentos y esperma –

La situación podría ser más preocupante para las personas que dependen de un tratamiento médico: las autoridades pidieron a las empresas farmacéuticas que hagan reservas adicionales para seis semanas además de las de tres meses que ya tienen establecidos.

Esto debería permitir cubrir interrupciones de corto plazo por el bloqueo de las aduanas.

Igualmente, Reino Unido ya no podría acceder a los bancos de esperma europeos. Los establecimientos británicos deberán desarrollar nuevos acuerdos y podrían tener que recurrir a las importaciones de terceros países.

– Whisky y pedigrí –

El estatus de muchos productos de exportación británicos, desde el whisky escocés hasta el queso de Stilton, quedaría en el aire porque perderían sus “denominación de origen protegida” (DOP) en Europa.

E incluso los criadores de caballos purasangres en el Reino Unido tendrían dificultades para exportar sus animales al continente porque sus denominaciones de pedigrí ya no serían válidas.