Atentado Múnich
Fotografía: Sven Hoppe/dpa
Múnich, Alemania.

Sobrevivientes del atentado más grave de la historia de Alemania perpetrado por la extrema derecha durante la Fiesta de la Cerveza de Múnich en 1980 convocaron hoy a luchar contra el terrorismo de derechas, en un acto en el que participaron víctimas, familiares y representantes del Gobierno, entre ellos el presidente germano, Frank-Walter Steinmeier.

“Quisiera volver a subir a una montaña, andar en bicicleta a orillas del lago Starbergerg. Quisiera simplemente poder pasear por el zoológico tres horas sin sentir dolor o bailar con agilidad”, señaló Renate Martínez durante la conmemoración. La mujer de 73 años añadió que, sin embargo, lo que más desea es que los autores del hecho sean condenados “y terminen en prisión, donde estos asesinos debería estar desde hace tiempo“. Martínez agregó que tales crímenes no deberían volver a suceder.

Por su parte, Dimitrios Lagkadinos, un hombre de 57 años que perdió las dos piernas en el atentado, recalcó: “La cosmovisión del extremismo de derechas se alimenta del odio y la exclusión y rara vez emana de un solo individuo, sino que está organizada y conectada en redes”.

En el ataque con bomba del 26 de septiembre de 1980 murieron 13 personas y 200 resultaron heridas. Entre los muertos se encontraba también el autor del atentado, el joven de 21 años Gundolf Köhler, militante del grupo de extrema derecha “Wehrsportgruppe Hoffmann” (Grupo de defensa Hoffmann). Durante cierto tiempo las autoridades lo señalaron como el único autor del crimen.

En julio pasado, tras varios años de nuevas investigaciones, la Fiscalía reclasificó el caso y declaró explícitamente que Köhler había actuado por motivos de extrema derecha. Durante décadas, las autoridades habían evaluado el ataque como el acto de un individuo con frustración personal.

Las nuevas investigaciones no aportaron un enfoque concreto para el enjuiciamiento de posibles cómplices o personas que supieron de antemano sobre los planes del atentado. Hasta hoy existen dudas sobre si Köhler actuó solo.

En la ceremonia celebrada hoy en Múnich, el alcalde de la ciudad, Dieter Reiter, se disculpó ante las víctimas por las omisiones de las autoridades.

Reiter subrayó que es decepcionante y lamentable que ya no se pueda esclarecer los antecedentes del hecho a pesar de las nuevas investigaciones intensivas y serias.

“Pero otra omisión pesa aún más: en concreto, que las familias de las víctimas mortales, los sobrevivientes y sus familiares hayan sido dejado solos de manera vergonzosa con sus heridas, su dolor y sus traumas durante décadas”, añadió Reiter.

El primer ministro de Baviera, Markus Söder, también se disculpó por las estimaciones falsas y las omisiones de entonces relacionadas con el caso. “Lo siento y me disculpo por los errores que fueron cometidos en las investigaciones, pero también en la evaluación del hecho”, señaló Söder en el acto celebrado en la “Theresienwiese”, donde normalmente tiene lugar la fiesta popular.

Söder acotó que hablaba como jefe del gobierno regional y como sucesor legal de los demás primeros ministros, pero también como responsable del estado federado de Baviera.

“Quien subestima a los extremistas de derecha, peca contra la democracia”, enfatizó, emitiendo una “promesa de protección”: “No permitiremos que el extremismo de derecha, el odio, el antisemitismo, el racismo sean tolerados, aceptados o de alguna manera subestimados”.

A su vez, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, instó a proceder consecuentemente contra el extremismo de derecha en las filas de la Policía. “Los enemigos de la libertad y la democracia no deben ser tolerados en la Policía. Se debe hacer todo el esfuerzo posible para desenmascarar redes de extrema derecha donde las haya”, señaló el mandatario en alusión a los casos sospechosos de extremismo de derecha en el ámbito de la Policía del estado federado de Renania del Norte-Westfalia.

“El extremismo de derecha tiene raíces profundas en nuestra sociedad”, recalcó el presidente alemán.

Steinmeier planteó la cuestión de posibles déficits recurrentes en la persecución de actos de extrema derecha. “Las redes de extrema derecha en la persecución penal, ¿fueron percibidas en pocas ocasiones y fueron tomadas en serio aún con menos frecuencia?”, preguntó Steinmeier. “La historia de los delitos de extrema derecha permite dos respuestas. O bien se tomó conciencia tarde, muy tarde, de que quienes perpetran un atentado también tienen un entorno, están integrados en redes o se dejan inspirar por ellas. O bien, la segunda alternativa: esta conclusión fue ignorada deliberadamente”.