Concierto experimental
Fotografía: Hendrik Schmidt - Zentralbild - DPA
Leipzig, Alemania.

Investigadores del Centro Médico Universitario de Halle, en el este de Alemania, recogieron hoy datos sobre el riesgo que representan los grandes eventos culturales y deportivos para la propagación de la pandemia del coronavirus en un concierto experimental.

Está previsto que la estrella del pop Tim Bendzko realice tres conciertos repartidos a lo largo del día en el recinto Arena Leipzig. Varios miles de voluntarios se inscribieron para que sus movimientos y contactos fueran monitoreados mediante sensores y otros dispositivos.

Según los responsables médicos del experimento, el objetivo del estudio “Restart-19” es obtener un modelo matemático a través del cual se pueda evaluar el riesgo de un brote de coronavirus después de un acontecimiento importante en un recinto cerrado.

Se espera que los resultados estén disponibles en otoño (boreal). Debido a la pandemia del coronavirus, los grandes eventos culturales y deportivos están prohibidos en Alemania al menos hasta finales de octubre.

La cultura y el deporte están sufriendo la situación y esperan soluciones. Este ensayo a gran escala fue financiado por los estados federados de Sajonia y Sajonia-Anhalt.

El experimento comenzó por la mañana con la inscripción de los asistentes, lo cual llevó cierto tiempo. Se tomó la temperatura a todos los participantes antes de entrar en la sala. Todos ellos fueron equipados con los llamados rastreadores de contacto, que deben registrar sus rutas diarias habituales.

También se utilizó un desinfectante fluorescente para visibilizar las superficies que son tocadas con mayor frecuencia. Y se rastreó el trayecto de los llamados aerosoles, las masas de pequeñas partículas que pueden transportar el virus a través del aire.

En el experimento se inscribieron 2.210 voluntarios. Según los organizadores de la investigación, se permitieron las inscripciones de última hora. Sin embargo, en un principio no quedó claro cuántas personas acudieron al recinto.

Para evitar que el experimento se convirtiera en un evento “supercontagiador”, todos los participantes que accedieron al concierto debían utilizar una máscara FFP2. Además, se tuvo que hacer una prueba previa de coronavirus.

Los organizadores consideran que los voluntarios no se exponen a un peligro de infección, ya que las cifras de casos registrados en la región de Leipzig/Halle son actualmente muy bajas.