Película
Fotografía: Lost in Film (Twitter)
Sitges, España.

“Climax”, de Gaspar Noé, ganó este sábado el gran premio del festival internacional de cine fantástico de Sitges, en el que Argentina tuvo mucho protagonismo con varias películas en la sección oficial y un galardón para “Muere, monstruo, muere”.

La cinta de Noé, nacido en Argentina pero instalado en Francia y conocido por su cine radical y a veces provocador, sigue a un grupo de jóvenes bailarines durante una fiesta que se convierte en infierno cuando consumen sangría adulterada.

“Es como la historia de la torre de Babel creada por la colectividad y que al final se acaba derrumbando y viniendo abajo”, dijo el director.

Rodada con muy poco presupuesto, en un espacio cerrado y con la música como protagonista, la cinta, que también se presentó en mayo en el Festival de Cannes (Francia), es ante todo una “experiencia física, no solo visual”, destacó el jurado.

Por su parte “Muere, monstruo, muere”, del argentino Alejandro Fadel, se llevó el premio Blood Window a la mejor película latinoamericana del certamen con una historia protagonizada por un policía rural que investiga una serie de decapitaciones en un remoto pueblo de los Andes.

El festival, el más importante del mundo en su género y que reúne cada año a miles de fans del fantástico, el terror o la ciencia ficción, contó esta vez con invitados de marca como Nicolas Cage, que presentaba “Mandy”, de Panos Cosmatos (premio al mejor director), una historia de venganza en el mundo de las sectas satánicas que recupera la estética de los años 1980.

También estuvieron en la localidad costera catalana la actriz británica Tilda Swinton, que emocionó al público cuando decidió venir a recoger un premio a toda su carrera a pesar de que su padre había fallecido esa misma mañana.

Sitges homenajeó además al australiano Peter Weir, director entre otros del “The Truman Show”, o a la actriz estadounidense Pam Grier, heroína de acción en películas de bajo presupuesto de los años 1970 y convertida desde entonces en ícono de la condición de las mujeres negras en Estados Unidos.

El fantástico latinoamericano demostró su buena forma con títulos en la selección oficial como la argentina “Aterrados”, de Demián Rugna, o la cinta colombiana “Siete Cabezas”, de Jaime Osorio Márquez.

La situación en Brasil también estuvo presente en Sitges con los duros alegatos contra el ultraderechista Jair Bolsonaro, favorito en las presidenciales, de dos cineastas: Dennison Ramalho, director de “Morto Não Fala”, y Gustavo Steinberg, uno de los codirectores de “Tito e os Pássaros”, una cinta de animación con carga política que narra la historia de un niño que lucha contra la ola de miedo que invade su país.

La polémica de esta edición, la número 51 del veterano festival, llegó con “Bocadillo”, la primera película del conocido youtuber español Wismichu, que era en realidad la repetición de una misma escena durante más de una hora, un “experimento” destinado a provocar la ira del público y filmar sus reacciones pero que desató duras críticas.

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