La Ciudad de México califica de exitosa prueba de altavoces de alerta sísmica




Ciudad de México, México.

El Gobierno de la Ciudad de México calificó de satisfactoria la prueba del sistema de altavoces de la alerta sísmica celebrada hoy, a poco más de un mes del aniversario de los terremotos del 19 de septiembre de 1985 y de 2017.

"Fue una prueba satisfactoria que tuvimos del sonido del sistema de altavoces de la ciudad", afirmó el coordinador general del Centro de Comando C5, Idris Rodríguez Zapata, del gobierno de la Ciudad de México.

El centro de comando informó que de los 12 mil 354 altavoces del sistema y detectó que solo 41 de ellos presentaron algún tipo de falla, por lo que los técnicos harán un diagnóstico.

La prueba del sistema de altavoces, con un sonido y un mensaje diferentes a la tradicional alerta de sismo, fue preparada hace unos días después de que durante un temblor los ciudadanos informaron de fallas en muchas de ellas.

Desde el 19 de julio pasado se han reparado 698 altavoces, indicó el Centro de Comando C5, que además cada mes revisa 2 mil 400 altavoces y en 2 mil 400 cámaras de video con un costo anual de 138 millones de pesos.

La actual alerta sísmica entró en funcionamiento pleno el 19 de septiembre de 2017, apenas pocas horas antes del terremoto que junto con los del 7 y 20 de septiembre de este año, dejaron 341 muertos en el centro y sur del país.

Esta alerta sísmica advierte con hasta 50 segundos de ventaja a los habitantes de Ciudad de México de la llegada de un terremoto para evitar una tragedia semejante a la del devastador terremoto de 1985.

El terremoto de 1985 provocó la destrucción de cientos de edificios de la capital mexicana, dañó su infraestructura y dejó unos 10 mil muertos, según cifras oficiales, y entre 20 mil y 25 mil, según organismos internacionales.

El aviso proviene de los sensores en la costa del Océano Pacífico que se activan al detectar el primer momento de un temblor y lanzan una señal con dirección a la capital, a unos 400 kilómetros de distancia, para que los ciudadanos cuenten con el tiempo justo para desalojar edificios.