EEUU
Fotografía: Hussein Faleh - AFP
Bagdad, Irak.

Las bases militares e instalaciones petroleras estadounidenses en Irak sufrieron cinco ataques en menos de una semana, afirmaron funcionarios locales en pleno aumento de la tensión entre los dos principales aliados de Bagdad, Washington y Teherán.

Los ataques, ocurridos a partir del viernes, aún no han sido reivindicados, aunque Irak ha manifestado desde hace varias semanas su temor de que las tensiones entre Irán y Estados Unidos en el Golfo se trasladen a su territorio.

Según varios observadores, este escenario no puede ser descartado en un país donde la mayoría de los líderes políticos y grupos armados se acusan mutuamente por sus alianzas con varias capitales, entre las que destacan Teherán, Ankara, Riad y Washington.

Este miércoles al amanecer, “un cohete Katiusha cayó sobre una empresa de perforación petrolera iraquí en el sector de Burjesiya, cerca de Basora, provocando tres heridos según un primer balance”, reza un comunicado del estado mayor iraquí.

Asem Yihad, portavoz del ministerio del Petróleo, señaló a la AFP que los tres heridos son iraquíes.

Burjesya es un complejo donde tienen instalaciones varias compañías petroleras, locales y extranjeras, entre ellas la estadounidense Exxon Mobil.

Sus 83 empleados expatriados habían retomado hace menos de tres semanas sus puestos en este sitio petrolero de la provincia de Basora, fronteriza con Irán. A mediados de mayo se habían retirado después de que Washington evacuara a sus diplomáticos no esenciales de su embajada en Bagdad y del consulado en Erbil (norte).

Horas antes del incidente de Burjesiya, el ejército iraquí anunció que un cohete improvisado había alcanzado una base de mando regional en la ciudad septentrional de Mosul, donde al parecer hay tropas estadounidenses desplegadas.

Y el lunes por la noche, tres cohetes Katyusha alcanzaron la base del ejército de Taji, que alberga tropas iraquíes y extranjeras, entre ellas estadounidenses.

Ningún grupo reinvidicó los ataques, pero los expertos dicen que los disparos procedían de zonas de mayoría chiíta al norte de Bagdad.

Desde que Irak declaró su victoria sobre el grupo yihadista Estado Islámico (EI), a fines de 2017, este país intenta presentarse como un actor diplomático regional ineludible, reivindicando su estabilidad recuperada.