Fotografía: Wang Zhao - AFP
Pekín, China.

La China comunista celebra la próxima semana los 70 años de su fundación y su emergencia como superpotencia del siglo XX, con un desfile militar en Pekín, pese a las tensiones comerciales con Estados Unidos y la ola de protestas en Hong Kong.

El aniversario debe servir de escaparate para mostrar el extraordinario crecimiento de China, que pasó de ser un territorio devastado por la guerra y la hambruna a un país moderno y poderoso cuya irrupción económica y militar preocupa a muchos.

Esta sorprendente transformación alteró el paisaje físico y social, después de que cientos de millones de chinos abandonaran las zonas rurales por las grandes ciudades, haciendo de esta “fábrica del mundo” la segunda mayor economía del planeta.

El desfile militar del martes 1 de octubre por la plaza de Tiananmen exhibirá el armamento más vanguardista del ejército, con la idea de enardecer el sentimiento patriótico y el apoyo al Partido Comunista Chino (PCC), con el presidente Xi Jinping al frente.

Pero el relato previsto se vio sacudido por meses de protestas en Hong Kong, una dañina guerra comercial con Estados Unidos, las críticas internacionales por los abusos contra la minoría musulmana de Xinjiang y una explosión del precio de los alimentos.

En Pekín, se incrementaron las medidas de seguridad, como el cierre de restaurantes y bares o la prohibición de la venta de armas de juguete y del uso de cometas.

Se cerraron las avenidas centrales durante las noches del fin de semana para permitir que los tanques ensayaran, mientras los aviones de combate sobrevolaban en formación la ciudad.

Cientos de miles de funcionarios y estudiantes desfilaron a modo de ensayo. Uno de los participantes declaró al diario Global Times, estatal, que les repartieron pañales para adultos porque no tenían tiempo de ir al baño.

La red social Weibo, una suerte de Twitter chino, eliminó cualquier contenido que “distorsionara” la narrativa oficial, mientras que al menos un activista de los derechos humanos declaró a la AFP que le obligan a salir de Pekín durante las celebraciones.

“El control del poder por parte de Xi y del PCC es fuerte. Tienen un control total sobre los medios y, lo que es más importante, sobre la policía y el ejército”, afirmó Eleanor Olcott, analista de política china en el gabinete TS Lombard.

“El PCC, durante sus 70 años de liderazgo en China, inculcó un nacionalismo étnico que sigue siendo la base de su legitimidad y popularidad”, añadió.

China
Diseño: AFP

– Camino turbulento –

El tiempo transcurrido desde que hace 70 años el líder Mao Zedong fundara la República Popular de China, el 1 de octubre de 1949, no ha sido un camino de rosas.

Mao puso en práctica reformas, colectivizó granjas y cultivos y reestructuró rápidamente las estructuras sociales y económicas.

Pero el país se vio sumido en años de hambruna y se calcula que 45 millones de personas murieron durante la desastrosa política de Mao conocida como el Gran Salto Adelante.

A esta etapa le siguió la Revolución Cultural, en la que millones de personas fueron encarceladas, perseguidas o ejecutadas, y un periodo de apertura de la mano de Deng Xiaoping, que tras la muerte de Mao (1976) ordenó reformas económicas que condujeron a un rápido y peligroso desarrollo.

En todo ese tiempo, el partido conservó sus modos autoritarios, como demostró con la violenta represión de las protestas de la plaza Tiananmen, en 1989.

El ascenso al poder de Xi, en 2012, trajo esperanzas de liberalización pero, en lugar de eso, el dirigente se aferró al poder, reprimiendo a la sociedad civil y eliminando los límites de los mandatos presidenciales, convirtiéndose en el líder más poderoso del país desde Mao.

– ¿Horizonte sombrío? –

El aniversario llega en un mal año para Xi.

La guerra comercial con Washington amenaza a la economía planetaria, mientras que la peste porcina africana hizo que se disparara el precio del cerdo, alimento básico del país.

No obstante, el mayor reto para Xi lo constituyen los meses de protestas y disturbios en la región semiautónoma de Hong Kong, una excolonia británica gobernada en virtud del principio “un país, dos sistemas” que otorga a los ciudadanos unos derechos inexistentes en la China continental.

Pero, aún así, la mayor parte de expertos apunta que no existen desafíos importantes para el control de Xi, y que algunos de éstos incluso sirvieron para reorientar el apoyo a los principios ideológicos del país, advirtiendo de la presencia de fuerzas antichinas.

Según la analista Eleanor Olcott, Xi se servirá del aniversario para lanzar el mensaje de que “el Partido y la nación china pueden salir adelante en tiempos difíciles, para emerger como un país más fuerte”.