escape capo italiano
Fotografía: Miguel Rojo - AFP
Montevideo, Uruguay.

La noche del domingo, cuando el capo italiano Rocco Morabito se fugó de la cárcel, estaba lluvioso y una densa niebla cubría Montevideo, pero Élida Ituarte, una mujer que vive en un edificio lindero, decidió dejar abierta una de las ventanas de su departamento.

Cerca de las 23H30 locales (02H30 GMT), la mujer de unos 70 años, se encontraba sola y acababa de apagar la televisión. Cuando vio que las luces del salón se encendieron, se levantó a ver lo que ocurría.

Morabito, que fue uno de los 10 delincuentes más buscados del mundo, y otros tres hombres, estaban a punto de entrar a su cuarto y le exigían que les entregara las llaves de la puerta de entrada de la casa.

“¡Qué hacen, quiénes son!”, les preguntó. El hombre mayor, que aparentemente era el italiano, le dijo que el consorcio los había llamado “para arreglar un caño que pierde agua”, relató la mujer este lunes a la AFP, sentada en un sillón naranja justo al lado de la puerta del balcón que está en la parte trasera de su departamento.

Los delincuentes saltaron con facilidad a esa terraza, de unos 10 metros de largo, desde una pequeña pared de la prisión vecina, que en la parte superior tiene un alambre de púas parecido al que se usa en las trincheras de guerra. Entre el alambrado colocado en forma de espiral se puede observar fragmentos de metal cortados.