caficultores
Fotografía: Johan Ordonez - AFP
Aguijotes, Guatemala.

Vivieron por años en Estados Unidos y con sus ahorros compraron tierras en Guatemala para sembrar café, pero la crisis del precio internacional del grano hace a los pequeños caficultores mirar atrás y pensar en volver, aunque sea sin papeles.

La caficultura fue uno de los trabajos más equivocados que pudimos haber hecho pensando en una vida mejor”, lamenta Julio Sandoval, de 48 años, en medio de sus cafetales en la aldea Aguijotes, en el departamento de Jalapa, al sur.

Vestido con camisa a cuadros y pantalón de mezclilla, este hombre fuerte de piel morena se quita el sombrero mientras rememora sus largas horas en un empresa de matanza y engorde de ganado en Nebraska, donde vivió con su esposa durante 14 años.

Fotografía: Johan Ordonez – AFP

Regresó al país hace tres e inmediatamente incursionó en el negocio, pero aún no ve ganancias, “solo pérdidas”, se queja.

Como él, muchos otros soñaron con la posibilidad de aprovechar la bonanza que vivía el sector para volver a la montañosa región que los vio nacer, de tierra fértil con frondosos pinos e históricamente favorable al cultivo de cafetos.

Pero el desplome de los precios los tiene al borde de la quiebra.

Más de 125 mil familias guatemaltecas dependen directamente del café, que genera más de medio millón de empleos.

En esta zona donde 95% del cultivo agrícola es café, la pobreza golpea a más de seis de cada 10 familias. Es notorio el contraste entre las viviendas de quienes tienen familiares en Estados Unidos y de quienes no.

– Duro regreso –

Fotografía: Johan Ordonez – AFP

“Desde que regresé de Estados Unidos no he mejorado, porque los precios no han mejorado desde hace ocho años”, lamenta por su parte Sauro Solares, otro pequeño caficultor que volvió en 2000 después de residir cuatro años en California, en la costa oeste de Estados Unidos.

El saco de 46 kilos del fruto maduro se vende a unos 15 dólares, pero el 40% va para el que hace el corte.

Además, el precio internacional lo controla la bolsa de valores de Nueva York, donde en la actualidad se cotiza en 115 dólares el saco de 46 kilos, un monto bajo en comparación con la ganancias que obtienen las transnacionales que compran el producto.

“La crisis disminuyó el comercio y el empleo por el bajo precio del café”, continúa Solares, quien vive en la aldea de Chiapas.

Fotografía: Johan Ordonez – AFP

A sus 40 años, Solares reconoce que la posibilidad de volver a Estados Unidos ha pasado por su mente debido a “la incertidumbre” respecto cómo van a evolucionar las condiciones para la caficultura.

La mayoría de caficultores “están pensando en abandonar el cultivo” para migrar a Estados Unidos, sostiene. “Muchos ya lo abandonaron”.

Para él, las restricciones que imponga el presidente estadounidense, Donald Trump, serán inútiles porque la gente “tiene la esperanza de que va a pasar, no se aflige”.

En una situación más complicada se encuentra Dimas Mejía (54). Después de regresar a Guatemala en 2006 tras seis años en Denver perdió buena parte de la cosecha por la enfermedad de la roya, un hongo que afecta a la planta, y se vio en la necesidad de solicitar un crédito.

– Desesperación –

Fotografía: Johan Ordonez – AFP

Los datos de la Asociación Nacional del Café de Guatemala dan cuenta del más reciente deterioro de los precios: la cosecha 2016-2017 fue de 3.3 millones de sacos de 60 kilos que generaron 738 millones de dólares en divisas, mientras que la de 2017-2018, de 3.4 millones, se tradujo en 693 millones de dólares.

Pese al panorama desolador, Sandoval esperará un año más a ver si mejora.

“Estamos colapsando, fracasando, no nos queda más que volver a ver de regresar al norte y no seguir invirtiendo aquí”.

Y aunque es consciente de lo difícil que es migrar de forma irregular, más duro es morir aguantando hambre, es mejor morir luchando por buscar una vida, un futuro mejor”, lanza tajante.

Mientras, a solo tres semanas del balotaje que definirá el 11 de agosto al sustituto del presidente Jimmy Morales, los pequeños caficultores siguen esperando escuchar las propuestas de los dos candidatos para el sector.

Fotografía: Johan Ordonez – AFP