cadena perpetua Chapo
Fotografía: Alfredo Estrella - AFP
Nueva York, Estados Unidos.

El legendario capo mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán fue declarado culpable este martes de los 10 delitos de los que era acusado por liderar un imperio criminal que traficó toneladas de drogas a Estados Unidos durante 25 años, por los cuales enfrentará cadena perpetua según la ley estadounidense.

Tras un monumental juicio de tres meses y 35 horas de deliberaciones a lo largo de seis días, el jurado declaró al acusado culpable de 10 delitos de tráfico de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos, así como de uso de armas de fuego y lavado de dinero.

Al declararlo culpable de empresa criminal continua con fines de narcotráfico, el jurado consideró que el gobierno estadounidense probó que el Chapo era uno de los líderes del cartel de Sinaloa, que traficó al menos de 150 kilos de cocaína y que ganó más de 10 millones de dólares por el narcotráfico en un plazo de 12 meses, lo cual establece una sentencia obligatoria de cadena perpetua.

El jurado también halló al Chapo culpable de 25 de las 27 violaciones de las cuales era acusado, incluido conspiración para asesinar en el marco del narcotráfico.

El Chapo, extraditado a Estados Unidos hace dos años, es considerado el capo narco más famoso del mundo desde la muerte del colombiano Pablo Escobar.

Un gran triunfo para el gobierno

En los próximos días el Chapo será probablemente trasladado a una cárcel de Colorado, ADX Florence, conocida como la “Alcatraz de las Montañas Rocosas” y considerada la prisión más segura de Estados Unidos.

Su condena es un gran triunfo para el gobierno estadounidense, que nunca consiguió extraditar y juzgar a Escobar, el exjefe del cártel de Medellín que murió en una operación policial en 1993.

Sin embargo, pese a la captura y condena del Chapo, el cartel de Sinaloa sigue en pie, su coacusado Ismael “Mayo” Zambada continúa prófugo y la violencia del narcotráfico no ceja en México, que tuvo un récord de 33 mil 341 homicidios dolosos el año pasado.

En Estados Unidos, donde el consumo de opiáceos se ha convertido en una epidemia, las muertes por sobredosis de drogas siguen subiendo y alcanzaron un promedio de 197 al día en 2017.

Mejor que una narconovela

El juicio del Chapo en la corte federal de Brooklyn fue un fascinante viaje a uno de los mayores y más despiadados carteles de la droga y a la vida cotidiana del capo en la clandestinidad de las sierras de Sinaloa, su estado natal, un drama con un casting impresionante: sus propios protagonistas.

La fiscalía convocó al proceso a 56 testigos, desde exsocios del Chapo a agentes del FBI, la DEA y otras agencias del gobierno, así como a funcionarios de varios países latinoamericanos.

El jurado escuchó conversaciones del Chapo con sus socios grabadas por soplones a escondidas y otras interceptadas por el gobierno, y leyó decenas de sus mensajes de texto encriptados, así como cartas que le envió a su mano derecha desde la cárcel. También vio ladrillos de cocaína, granadas, lanzagranadas y rifles de asalto incautados o destinados al capo.

Pero sobre todo, escuchó innumerables relatos de la vida y obra del Chapo contados por 14 de sus exsocios: secretarios, pilotos, un sicario, un gerente, un contable, sus mayores proveedores de cocaína en Colombia, su mayor traficante en Estados Unidos, su jefe de comunicaciones y hasta una examante que se escapó con él desnudo por un túnel.

Estos testigos relataron cómo el capo compraba toneladas de cocaína en Colombia a 3 mil dólares el kilo, y las transportaba hasta México en submarinos semisumergibles, aviones, barcos pesqueros o contenedores comerciales, a veces con escalas en Ecuador, Guatemala, Belize, República Dominicana u Honduras.

Y cómo la droga llegaba finalmente a Estados Unidos por túneles, escondida en latas de jalapeños en trenes, en camiones de gasolina o en compartimentos secretos en automóviles, y era revendida aquí en hasta por 35 mil  dólares el kilo.

Todo gracias a la complicidad de corruptos funcionarios de México que recibieron millones en sobornos, y si se cree al testigo cooperante Alex Cifuentes, un exnarco colombiano, eso incluye al expresidente de México Enrique Peña Nieto.

La fiscalía calcula que el Chapo, célebre por sus dos espectaculares fugas de prisiones mexicanas, facturó 14 mil millones de dólares entre 1989 y 2014, pero no ha logrado hallarle ni un centavo.

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