penalizar la homofobia Brasil
Fotografía: Alan Santos - Presidencia de Brasil - Xinhua
Brasilia, Brasil.

El presidente Jair Bolsonaro afirmó este viernes que la corte suprema de Brasil sobrepasó sus funciones al criminalizar la homofobia y volvió a barajar la posibilidad de nombrar a un juez evangélico en el máximo tribunal.

En un desayuno con periodistas en Brasilia, Bolsonaro consideró que la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de equiparar penalmente la homofobia al racismo podría perjudicar a los propios homosexuales. En el ámbito laboral, por ejemplo, un empleador “se lo va a pensar dos veces” antes de contratar a un gay, por temor de ser acusado de homofobia, declaró.

El STF cometió un “completo equívoco”, porque “entró en el ámbito del Legislativo”, afirmó el mandatario, electo el año pasado con un fuerte apoyo de las ultraconservadoras iglesias pentecostales.

El STF adoptó su decisión por 8 votos a 3. Pero según Bolsonaro, si en la corte hubiese un ministro evangélico, hubiese “pedido vista” (tiempo para analizar el caso), dejando la votación en suspenso.

“Tiene que haber un equilibrio ahí [en el tribunal]. Eso no es mezclar política con religión”, sostuvo, según citas del portal G1.

El exmilitar ya había evocado a fines de mayo la posibilidad de nombrar un evangélico en el STF, que debe tener dos cargos vacantes por jubilación antes del fin de su mandato en 2022.

En sus deliberaciones concluidas el jueves, el STF consideró que el Poder Legislativo fue omiso al no aprobar hasta ahora una ley que permita castigar la homofobia.

Brasil es uno de los países con más crímenes homofóbicos del mundo.

Según la ONG Grupo Gay da Bahía (GGB), que recoge estadísticas nacionales desde hace cuatro décadas, en 2017 hubo 387 asesinatos y 58 suicidios por “homotransfobia”, un 30% más que en 2016.

Esto implica la muerte por suicidio o asesinato de una persona LGBT (lesbianas, gays, bixesuales, travestis, transexuales, transgénero) cada 19 horas.

Al emitir su voto a favor de la penalización, la jueza Carmen Lúcia declaró: “Todo prejuicio es violencia. Toda discriminación es causa de sufrimiento”.

“Pero aprendí que algunos prejuicios causan más sufrimientos que otros, porque son heridas que castigan a la persona ya desde su hogar, aparta padres de hijos, hermanos, amigos, por la simple circunstancia de intentar vivir lo que se lleva como esencia y que no cumple con el disfraz socio-político determinante”, agregó.

– Corte suprema de Brasil criminaliza la homofobia –

La corte suprema de Brasil decidió este jueves por 8 votos contra 3 criminalizar la homofobia, un paso importante para las minorías sexuales en uno de los países con más asesinatos de personas LGBT del mundo.

El Supremo Tribunal Federal (STF) equiparó la homofobia al delito de racismo, hasta que el Congreso -actualmente de mayoría conservadora y con fuerte influencia de las iglesias pentecostales- formule una ley específica para castigar ese tipo de discriminación.

“Todo prejuicio es violencia. Toda discriminación es causa de sufrimiento, pero aprendí que algunos prejuicios causan más sufrimientos que otros, porque son heridas que castigan a la persona ya desde su hogar, aparta padres de hijos, hermanos, amigos, por la simple circunstancia de intentar vivir lo que se lleva como esencia y que no cumple con el disfraz socio-político determinante”, afirmó la jueza Cármen Luzia al votar a favor.

Según la ONG Grupo Gay da Bahía (GGB), que recoge estadísticas nacionales desde hace cuatro décadas, en 2017 hubo 387 asesinatos y 58 suicidios por “homotransfobia”, un 30% más que en 2016.

Esto implica la muerte por suicidio o asesinato de una persona LGBT (lesbianas, gays, bixesuales, travestis, transexuales, transgénero) cada 19 horas en Brasil.

La máxima corte del país consideró que el poder legislativo fue omiso al no aprobar hasta ahora una ley que permita castigar este tipo de conducta.

Los tres jueces que votaron en contra consideran, sin embargo, que la criminalización de la homofobia cabe al Congreso y no al STF.

“Solamente el Parlamento puede aprobar [la definición de] delitos y penas; sólo el Parlamento puede legislar sobre conducta penal”, opinó Ricardo Lewandowski.

Los actos de racismo en Brasil son pasibles de uno a tres años de prisión o de multas. Esto valdrá ahora para los actos de “homotransfobia”.