Gobierno de Baviera
Fotografía: Christog Stache - AFP
Múnich, Alemania.

Horst Seehofer, el socio conservador de la canciller alemana, Angela Merkel, puso hoy fin a las luchas internas en su Unión Cristianosocial (CSU) al anunciar que dejará de forma anticipada la jefatura de Gobierno de Baviera en favor de su principal rival interno, el ministro de Finanzas, Markus Söder.

Seehofer dijo que el recambio tendrá lugar en el primer trimestre de 2018. Söder, de 50 años, será el próximo primer ministro bávaro y candidato en las elecciones regionales de finales de año en las que la CSU buscará retener la mayoría absoluta.

“La labor está hecha. En el lapso del primer trimestre de 2018 voy a traspasar las funciones”, dijo un aliviado Seehofer. “Hoy ha sido un buen día para la CSU”.

Söder recibió hoy el apoyo unánime de la bancada cristianosocial en el Parlamento de Múnich. También contó con el respaldo pleno de la directiva de la CSU, dijeron a dpa fuentes del partido.

Seehofer anunció que se postulará para la reelección como presidente de la CSU en el congreso previsto para mediados de diciembre. Tampoco descartó asumir un puesto de ministro en un futuro Gobierno de Merkel.

“He prometido a Markus Söder una buena cooperación y él también ha hecho lo propio”, señaló sobre la perspectiva de trabajar codo con codo con quien durante años fue su mayor crítico interno. Aclaró que ambos eran conscientes de que con las palabras no bastaba:

“Los dos lo cumpliremos”.

“Ahora tenemos que mirar hacia adelante y trabajar duro”, dijo Söder, un político del sector de derechas del partido, que suele llenar titulares con declaraciones de tono intransigente. Fuera de Baviera, muchos lo consideran un populista y un provocador.

La decisión de Seehofer se produce en un momento de gran incertidumbre política en Alemania, cuando en Berlín se redoblan esfuerzos para poder cerrar un Gobierno estable que evite la convocatoria de nuevas elecciones.

Seehofer luchaba por su supervivencia política desde las elecciones generales de septiembre en las que su agrupación, acostumbrada a obtener mayorías absolutas, obtuvo un 38,8 por ciento de los votos.

La CSU fue el partido más castigado en las urnas, con una pérdida de casi diez puntos respecto de 2013. Esto coincidió con el meteórico ascenso de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) tras la llegada en 2015 y 2016 de más de 1,2 millones de refugiados.

El resultado y los temores de perder la mayoría absoluta en los comicios bávaros del año próximo desataron una lucha interna de poder entre Seehofer y Söder.

Seehofer, de 68 años, gobierna con mayoría absoluta desde hace nueve años la pudiente región del sur de Alemania. Además, en su papel de líder de la CSU, ejerce como socio en el gobierno central que dirige Merkel.

A sabiendas del poder que le otorgaba esta doble condición, el veterano político, dirigente del estado al que llegaron la mayoría de los refugiados en la crisis migratoria, llegó a convertirse en un aliado sumamente incómodo para Merkel, hasta el punto de criticarla en público de una manera humillante en presencia de la mandataria.

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