Fotografía: Wolfgang Runge - DPA
Kiel, Alemania.

El dióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero, puede ser almacenado en el fondo del mar del Norte, incluso si las perforaciones lo hacen permeable, concluyó un grupo de científicos dirigidos por el Centro Geomar Helmholtz de Investigaciones Océanicas de la ciudad alemana de Kiel.

Sus investigaciones demostraron que el gas no llega a la atmósfera cuando sale a través de las fugas, sino que permanece en el mar. Entonces, este CO2 disuelto es distribuido rápidamente en el mar del Norte por las mareas.

A pesar del calentamiento global, hasta el momento no ha sido posible reducir las emisiones de CO2 producidas por el hombre. Dado que los científicos no esperan en un futuro cercano una reducción considerable de las emisiones de dióxido de carbono están buscando soluciones alternativas.

Una posibilidad es capturar las emisiones de las centrales eléctricas y almacenarlas bajo tierra.

En Europa, el mar del Norte tiene un considerable potencial de almacenamiento de CO2 en formaciones geológicas profundas ubicadas por debajo del fondo marino. Pero la búsqueda de yacimientos de gas y petróleo hizo que el suelo marino se volviera poroso, dado que las perforaciones destruyen y debilitan los sedimentos. Allí ya ahora se fuga gas metano a través de los agujeros.

A través de estas fugas también puede salir el gas de efecto invernadero almacenado. Por eso, los ciéntificos hicieron un ensayo de campo sobre qué pasa en esos casos con el CO2. En medio del mar del Norte, entre el extremo norte de Escocia y el sur de Noruega, hicieron descender un robot buzo que sopló de manera controlada CO2 en el agua a 82 metros de profundidad.

El resultado: Las burbujas de gas se disolvieron en el agua en los dos metros por encima del fondo marino. Es decir, el CO2 no fue expulsado a la atmósfera, sino que permaneció en el mar del Norte.

Sin embargo, cuando el dióxido de carbono se disuelve modifica el pH del agua, que se vuelve más ácida.

Esta acidificación del agua del fondo marino tiene efectos negativos sobre los organismos vivos”, explicó el director del proyecto, Klaus Wallmann. “Pero las fuertes corrientes allí presentes distribuyen el CO2 rápidamente de manera que la superficie del fondo marino en la que potencialmente pueden generarse efectos negativos es menor”.

“Por lo tanto, llegamos provisionalmente a la conclusión de que es posible almacenar CO2 de manera segura en formaciones por debajo del suelo marino, si el lugar de almacenamiento se encuentra en una zona con pocas perforaciones”, resumió Wallmann.

Los científicos de Kiel están realizando actualmente un segundo experimento con liberación de gas en el mar del Norte, comunicó Andreas Villwock, portavoz de Geomar.

De todas maneras, el Gobierno regional de Schleswig-Holstein ya se pronunció en contra de esta manera de almacenar CO2, aseguró Patrick Tiede del Ministerio de Medio Ambiente. Según la ley, eso también vale para las aguas costeras del mar del Norte y el mar Báltico.