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lunes, octubre 15, 2018

Los antecedentes fallidos del Plan Integral para el Manejo de Inundaciones

El Plan Integral para el Manejo de Inundaciones (PIMI) no fue suficiente: el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) continúa inundándose.

Sin embargo, la utopía de terminar con las inundaciones no tiene su único antecedente en el PIMI. Ocho años atrás, en 2008, el SIAPA anunció el Programa para el Manejo Integral de Aguas Pluviales (PROMIAP), con el propósito, según su ficha técnica de “atender la problemática de las inundaciones con carácter urgente y de manera permanente”.

Nunca se realizó alguna acción del PROMIAP pues no hubo recursos.

En entrevista para #44Lab, el director técnico del SIAPA, Alejandro Gutiérrez Moreno, dijo que ante la falta de dinero, del 2008 al 2016, el organismo público descentralizado sólo se enfocó en acciones de prevención y remedio ante las inundaciones. Es decir, en casi una década, no se ejecutó ninguna obra para mitigar las inundaciones en la metrópoli.

Durante el lapso del 2008, cuando se anunció el PROMIAP, y hasta el 2015, los puntos de inundación en el AMG crecieron un 56%, pues pasaron de 73 a 114, explica Gutièrrrez Moreno en la misma entrevista.

 

Como si fuera el hijo del PROMIAP, en 2016 surgió el PIMI, cuya construcción y aplicación originó esta investigación periodística.

Otra vez, no bastó con imaginar una solución. Al igual que en el 2008, cuando no se tuvieron los 5 mil 50 millones de pesos para desarrollar el PROMIAP, en 2016 tampoco se tenían los 9 mil 117 millones de pesos necesarios comenzar con el PIMI.

Ante la carencia, el SIAPA decidió solicitar un crédito por 800 millones de pesos con Banamex. Se firmaron 39 contratos con 33 empresas -siete de ellas presentan irregularidades-. Y se echó a andar el PIMI. Que con la mayoría de sus obras concluidas, no sirvió de mucho: las inundaciones persisten. Muestra de ello son los testimonios de las personas que se vieron obligadas a construir sus pequeñas murallas en las puertas de sus hogares a modo de defensa.  

El SIAPA dio una entrevista a 44Lab el pasado 16 de junio para proporcionar información de los proyectos de obra que se hicieron entre 2016 y 2017, así como los pendientes de 2018.

 

Ahí se entregó el archivo que contiene los análisis necesarios que dieron luz verde al proyecto del PIMI. Sin embargo, al solicitar una nueva entrevista para que respondiera por las anomalías encontradas en los procesos de construcción, ya no hubo respuesta del organismo.

Luego de haber gastado más de 702 millones en la primera etapa del PIMI y ante el inminente cambio de administración, no se tiene claro el futuro de las inundaciones que siguen afectando al Área Metropolitana de Guadalajara.

 

En esta investigación, además de la voz del SIAPA, también tiene como uno de los pendientes a seguir cuál será el futuro del proyecto contra inundaciones. Este es el primer año en donde plazas comerciales se han inundado por completo, dejando a cientos de afectados.

A decir de los vecinos, estas primeras obras requieren de más obras complementarias. Pero hasta el momento, ni el gobernador electo ni los alcaldes que entrarán en funciones el próximo primero de octubre han hecho una propuesta clara sobre la inversión que se destinará al PIMI.

En el PROMIAP, como se muestra en su versión pública se contemplaron ocho zonas de riesgo en las que el programa se enfocaría:

  • Canal de Atemajac tramo Federalismo – Alcalde
  • Canal de Atemajac tramo Alcalde – Periférico
  • Colector Acueducto
  • Depósito Felipe Zetter
  • Colector Copérnico
  • Depósito el Deán
  • Colector Aviación
  • Depósito San Rafael

Cuando se anunciò el PROMIAP, en 2008, se tenían identificados 73 puntos de inundación en la Zona Urbana, en los que el agua llegaba hasta 1.50 metros de altura y, según el SIAPA, representaban pérdidas anuales cercanas a 530 millones de pesos.

Para esta iniciativa que resolvería las inundaciones en los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan y Tonalá se necesitaban cinco mil 50 millones de pesos.

No se tuvieron los recursos necesarios para poner en marcha el PROMIAP, por lo que ninguna acción de este programa se llevó a cabo. Ni siquiera llegó a la cartera pública de inversión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

No bastó con imaginar una solución sublime. No hubo con qué plasmarla en la realidad.

En 2016, como si fuera el hijo del PROMIAP, surgió el Plan Integral para el Manejo de Inundaciones (PIMI).

Se actualizaron los estudios de factibilidad que se habían hecho para el PROMIAP, lo que tuvo un costo de 86 millones 608 mil 49 pesos*

Además, se contrató al Instituto Mexicano de Tecnología del Agua para desplegar otras zonas y actualizar el programa fallido del 2008.

Así, la perspectiva para terminar con las inundaciones pasó de ser una visión intermunicipal a una visión metropolitana. Se agregó atender también las inundaciones de Tlajomulco, el Salto, Zapotlanejo e Ixtlahuacán del Río. Y no sólo los municipios previstos en el PROMIAP -Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan y Tonalá-.

El IMTA calculó que para desarrollar el PROMIAP se requerían  alrededor de 9 mil millones 117 mil pesos.

Nuevamente, no bastó con imaginar una magnífica solución.

Al igual que en el 2008 no se tuvieron los cinco millones 50 mil mil pesos para echar a andar el PROMIAP, en 2016 tampoco se contaba con los nueve mil millones para desarrollar el PIMI.

*Estos estudios estuvieron a cargo de la Comisión Nacional del Agua y están registrados ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público con la Clave de Cartera 1516B000105. Llevan por nombre: Estudios de preinversión para el diagnóstico y propuesta de solución de la problemática pluvial de la Zona Metropolitana de Guadalajara.