desaparecidos administración Aristóteles Sandoval
Diseño: Irving García
Guadalajara, Jalisco.

Desde el 1 de marzo del 2013, día en que el priista Aristóteles Sandoval Díaz asumió el cargo de Gobernador del Estado, en Jalisco desaparece una persona cada día.

El día en que Aristóteles Sandoval cumplió 4 años y 11 meses como gobernador, el 31 de enero pasado, el número de personas desaparecidas en Jalisco durante su mandato sumó 2 mil 65, según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) de la Secretaría de Gobernación (SEGOB). Esa cantidad de personas ausentes es más del doble que las personas que desaparecieron durante el sexenio del panista Emilio González Márquez: 974.

Con tres mil 88 personas anotadas en el RNPED, Jalisco es el tercer Estado con más personas desaparecidas en toda la república mexicana, sólo detrás del Estado de México con 3 mil 861 y Tamaulipas con 6 mil 129 personas registradas como desaparecidas.

Pero en la tierra del tequila y el mariachi, el problema de las desapariciones es peor que lo que indican las cifras del gobierno del priista Aristóteles Sandoval.

A través de una centena de solicitudes de información, el periodista e investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Darwin Franco Migues, encontró que la información que tiene el RNPED sobre personas desaparecidas en Jalisco está incompleta.

Franco Migues descubrió que al 31 de diciembre del 2017 la Fiscalía General del Estado de Jalisco (FGE) tenía información de cinco mil 238 personas desaparecidas en su registro interno. El hecho genera suspicacia debido a que, según la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, la autoridad federal y las autoridades estatales deben mantener comunicación continua y permanente para la búsqueda y localización de personas, lo que implica que la FGE comparta su información al RNPED de la SEGOB. Y esto no ocurrió.

-Daniela Magaña, un botón de muestra-

desaparecidos administración Aristóteles Sandoval
Fotografía: Alfredo Cortés (Twitter)

Daniela Magaña Castellanos estudiaba el quinto semestre en la preparatoria regional de la UdeG en Zapotiltic, hasta que desapareció el 12 de septiembre del 2014.

En este momento Daniela debería de tener 20 años y seguramente cursaría la carrera de Medicina en la misma UdeG, explicó su madre, María Castellanos Meza, quien dice que su hija quiere convertirse en pediatra. Seis días después de su desaparición en 2014, el entonces fiscal general del Estado, Luis Carlos Nájera –hoy Secretario de Trabajo en la entidad– acudió a Zapotiltic para hablar con los padres de Daniela. Entonces comenzó la desesperanza.

Nájera repitió, una y otra vez ante los medios de comunicación, que Daniela habría desaparecido por motivos familiares, supuesto que la familia niega rotundamente hasta el día de hoy. Incluso el padre de Daniela, Martín Magaña, comenzó a recabar pruebas que pudieran ayudar con el paradero de su hija adolescente.

El 24 de diciembre del 2014, el mismo Aristóteles Sandoval recibió a Martín Magaña en Palacio de Gobierno. Durante la reunión el padre de Daniela le entregó una serie de pruebas para ayudarlo a encontrar a su hija, pero el Gobernador no le hizo caso. Esto fue lo que dijo en el programa Cosa Pública 2.0

– Fue un error, no la encontramos –

El 22 de febrero del 2016, Martín Magaña y su esposa María Castellanos vieron por televisión cómo el entonces fiscal general Eduardo Almaguer anunciaba que tenía pistas para encontrar a Daniela con vida. La euforia de la familia Magaña Castellanos estalló, pero duró sólo unas horas; al día siguiente elementos de la Fiscalía visitaron a Martín Magaña en su trabajo para decirle que “todo había sido un error”.

El caso volvió a sonar en los medios de comunicación el día viernes 23 de marzo del 2018. Ese día los universitarios realizaron un paro protesta por la desaparición de Javier Aceves, Daniel Díaz y Marco Ávalos, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV), quienes desaparecieron el 19 de marzo, presuntamente a cargo de elementos de la FGE.

El presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Jesús Medina Varela, mencionó que la comunidad universitaria sigue esperando a que el Gobierno del Estado encuentre la preparatoriana desaparecida en Zapotiltic. Franco Migues estima que en Jalisco son una treintena las personas desaparecidas que eran estudiantes, profesores o trabajadores administrativos sólo de la UdeG.

Martín Magaña, padre de Daniela, recordó en entrevista para Cosa Pública 2.0 que el ex presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Alberto Galarza Villaseñor -hoy candidato suplente a una senaduría por el partido Movimiento Ciudadano- prometió acompañarlo en su búsqueda de justicia, pero no le dio seguimiento.

También apuntó que tampoco se le han acercado el encargado interino de la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas, Dante Haro, ni el nuevo fiscal general, Raúl Sánchez Jiménez y que el Gobernador no lo volvió a recibir.

“Van cambiando las personas y van cambiando los tiempos y sencillamente no le dan seguimiento. Ha ido quedando olvidado, como quedaron olvidados otros casos en todo Jalisco, de estudiantes o no”, lamentó el padre de la universitaria desaparecida.

– Desaparecer dos veces –

El RNPED tiene como objetivo facilitar información sobre personas desaparecidas que ayude a localizarlas. La familia Magaña Castellanos denunció la desaparición de Daniela en septiembre del 2014, sin embargo, tras realizar una búsqueda, se encontró que la estudiante de la UdeG no aparece en el registro.

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Imagen: RNPED

Respecto a esta falla en el RNPED, la directora ejecutiva de la organización civil Data Cívica, Mónica Mentis, lamentó que no todas las personas desaparecidas estén incluidas en el RNPED. Describió el hecho como una “doble desaparición”.

“Es horrible reconocer que hay una doble desaparición de las personas, primero desaparecen físicamente, y luego el Estado no se encarga de darle seguimiento a sus casos e invisibiliza sus nombres, y al invisibilizar los nombres, les quita identidad y humanización de las personas”, señaló Meltis.

Han pasado tres años y siete meses desde la desaparición de Daniela. La familia Magaña Castellanos perdió la fe en el Gobierno del Estado pero mantiene la esperanza de encontrar con vida a quien se preparaba para llegar a ser pediatra.

– Zonas de alto riesgo a ser desaparecido –

Aunque son los municipios más poblados de Jalisco los que concentran el mayor número de personas desaparecidas –Guadalajara (545), Zapopan (457), Tlaquepaque (214), Tlajomulco (180) y Puerto Vallarta (153)- en municipios poco poblados, la proporción de desaparecidos respecto a la población total supera incluso a los metropolitanos.

Uno de los 15 municipios más despoblados del Estado es Tuxcacuesco, en la región sierra de Amula. El INEGI reportó su población en cuatro mil 229 habitantes. Sin embargo, este es el municipio de Jalisco con más personas desaparecidas por cada 1000 habitantes.

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Otro dato que evidencia la incapacidad de las policías municipales para evitar las desapariciones es la proporción entre el número de personas desaparecidas y la cantidad de policías municipales en cada Ayuntamiento.

De nuevo Tuxcacuesco ocupa el primer lugar. Aquí se tiene registro de 2.3 personas desaparecidas por cada policía.

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– Los colectivos y organizaciones no se rinden –

Por Ivette Solórzano

Esperanza es la vocera del colectivo PorAmorAEllxs, una agrupación que surgió hace tres años por la falta de acción y de resultados de la FGE. Ellas son madres, hermanas o abuelas de algunas de las miles de personas que han desaparecido en Jalisco.

“No sabemos si vivir el duelo o no. Es una situación muy complicada porque, mientras no sepas nada, la esperanza sigue. Es un proceso muy doloroso. Algunas ya van para tres años que no tienen noticias, pero tampoco indicios”, expresa Alma en tono de angustia y reclamo. Las cosas no han sido fáciles para ellas, quienes se han visto en la necesidad de capacitarse de manera independiente para buscar a sus desaparecidos por su cuenta.

Las historias siguen y son crudas. “No tenemos paz”, expresa una de ellas. ¿Y cómo la van a tener? Alejandro, el hijo de Guadalupe, desapareció hace un año, un día antes del cumpleaños de su hija, “no se me olvida”.

Ella vivía en la colonia Oblatos, un lunes alrededor de las ocho de la noche un grupo de hombres que se identificó como parte de la Fiscalía -más no portaban uniforme o alguna insignia que lo comprobara- encañonó a su familia y se llevó a Alejandro.

Guadalupe no volvió a saber nada de su hijo desde aquel lunes, sólo recuerda como lo sacaron de su casa a punta de pistola. La madre del joven de 32 años decidió unirse al colectivo apenas hace algunos días.

PorAmorAEllxs es una agrupación horizontal, aunque Esperanza sea quien en ocasiones habla en nombre de todas, sus decisiones y piensos pasan por un consenso.

“La vida te cambia totalmente”, insisten sus integrantes. “¿Imagínate que un día desaparezca un familiar tuyo y no vuelvas a saber nada? No se lo deseo a nadie, ¡A nadie!”, explayan.

El colectivo exige a la FGE tratar a todos por igual. “Ninguno vale más que otro. No es justo que por tres chavos que estuvieron en el ojo público se ofrezca un millón de pesos por información que lleve a su paradero, ¿y qué pasó con los nuestros? Ellos no son importantes”.

Las madres e integrantes de PorAmorAEllxs creen que las cosas deben de dar un cambio radical. Expresan a #44Lab que, “no les importa quién sea el Fiscal mientras tenga operatividad real y presupuesto para tomar acciones urgentes”. También piensan que la crisis de desapariciones en Jalisco es un tema que no debe ser olvidado ni en elecciones, ni pasado el periodo electoral y mucho menos durante el mandato de la persona que sea el próximo Gobernador del Estado. “Los queremos de vuelta”, exigen.

Cristian Rodriguez

Cristian Rodriguez

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Premio Jalisco de Periodismo 2016 y 2017, ambos en la categoría estudiantes.

Es reportero del sur de Jalisco.
Cristian Rodriguez

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