Fotografía: Twitter
Manchester, Reino Unido.

Diecinueve personas murieron y 50 fueron heridas el lunes en la ciudad británica de Mánchester, en un atentado a la salida de un concierto de la estadounidense Ariana Grande al que acudieron sobre todo adolescentes.

“Es tan triste, estaba lleno de muchachas jóvenes hermosas, de muchachos, familias”, explicó a Sky News Jenny Brewster, que había acompañado a su hija a su primer concierto, en el pabellón Mánchester Arena, un recinto con capacidad para 21.000 espectadores construido en 1995.

La primera ministra Theresa May dijo que estaban tratando de “determinar todos los detalles”, pero que la principal tesis es que se trató de “un horrible atentado terrorista”.

“Hasta ahora se confirmaron 19 muertos, y unos 50 heridos”, anunció la policía de Mánchester, precisando que consideraban el hecho “un atentado terrorista hasta que se pruebe lo contrario”.

Las autoridades no difundieron detalles de la identidad de las víctimas.

Las horas que siguieron al atentado estuvieron dominadas por la confusión habitual en estos casos, con las redes sociales llenas de mensajes de familiares y amigos que buscaban a sus allegados.

Los hechos trajeron a la memoria el atentado en la sala Bataclan de París, en el que murieron 130 personas que asistían a un concierto de Eagles of Death Metal, en noviembre de 2015.

Como entonces, el mundo de la música salió a repudiar el brutal atentado.

“Tengo el corazón roto por las familias. Tengo el corazón roto por Ari. El corazón roto por el estado del mundo”, escribió en Twitter la cantante Katy Perry.

La policía recibió el aviso de una explosión en el recinto con capacidad para 21.000 personas hacia las 22H35 (21H35 GMT).

Los responsables del pabellón afirmaron en que los hechos ocurrieron fuera del recinto. “Podemos confirmar que hubo un incidente cuando la gente salía del espectáculo de Ariana Grande la pasada noche. El incidente se produjo fuera del recinto, en una zona pública”.

La artista estadounidense tiene un gran tirón entre los adolescentes, y el público que asistió al concierto, a juzgar por los primeros testimonios, no superaba, en su mayoría, los 20 años.

Un portavoz de la cantante, que el jueves tenía previsto actuar en el pabellón O2 de Londres, dijo a la BBC que se encontraba bien.

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, lamentó “el terrible incidente en Mánchester”.

“Mis pensamientos están con todos los afectados y con nuestros eficientes servicios de emergencia”, escribió Corbyn en la red social Twitter.

Las imágenes de televisión mostraban a la policía y a los servicios de emergencia llegando en grandes números al pabellón, mientras que el servicio ferroviario en la vecina estación de Manchester Victoria se detuvo, y los pasajeros fueron evacuados.

– ‘Una explosión y un destello’ –

“Yo y mi hermana, junto a muchos otros, estábamos viendo a Ariana Grande actuar en el Manchester Arena, y estábamos saliendo del pabellón a alrededor de las 10H40-10h45 pm cuando se oyó una gran explosión y todos tratamos de huir del pabellón”, explicó un espectador, Majid Khan, de 22 años.

“Todo el mundo en el lado del pabellón en el que se oyó la explosión vinieron de repente corriendo hacia nosotros”, añadió.

Otra espectadora, Isabel Hodgins, dijo a Sky News que “olía a quemado, había mucho humo cuando salimos”.

“Estamos aterrorizadas, tuvimos suerte de salir sanas y salvas”, añadió.

Jade Baynes, de 18 años, explicó que la policía le ordenó que saliera corriendo del lugar. “Hubo un fuerte estruendo y un destello, y todo el mundo salió corriendo”.

“Ariana Grande acaba de retirarse tras el telón y habían encendido las luces cuando hubo esa gran explosión y una nube de humo. Vi a cinco personas ensangrentadas”, dijo al diario The Guardian un joven de Sheffield (norte de Inglaterra).

La empresa ferroviaria National Rail anunció en un comunicado: “los servicios de emergencia se ocupan de un incidente en el Manchester Arena. Como Manchester Victoria está cerca del pabellón, la estación fue evacuada y todas las líneas cerradas”.

El grado de amenaza de atentados en el Reino Unido es “severo”, el segundo más alto en la escala de las autoridades, y significa que es altamente probable que haya atentados. El primer grado es el de “crítico”, que se activa en caso de amenaza inminente.

El último atentado que sufrió el Reino Unido se produjo en marzo, cuando un hombre embistió con su coche a los transeúntes que paseaban cerca del Parlamento, antes de matar a un policía que custodiaba el edificio, dejando en total cinco muertos, además del agresor, que fue finalmente abatido.

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