Fotografía: AFP
Ciudad de México, México.

El combate contra el COVID-19 en México tiene el rostro de Hugo López-Gatell. Este médico cirujano es el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del Gobierno pero su enorme exposición pública para informar de la pandemia lo han convertido, de facto, en el ministro de Salud del país.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ordenó a su gabinete que solo las autoridades sanitarias informen sobre el coronavirus, pero la palabra no la tiene el secretario de Salud, Jorge Alcocer, un médico e investigador de 74 años.

Quien acompaña a López Obrador en sus conferencias matutinas e informa cada tarde sobre el avance de la enfermedad, que en México afecta a 53 personas, es el subsecretario López-Gatell.

A medida que se profundizaba la crisis por el desabastecimiento de algunos medicamentos en México, este alto funcionario originario de Ciudad de México ha ido desplazando la imagen pública de Alcocer, quien antes de ser su jefe fue su profesor y director de sus tesis.

López-Gatell también fue el encargado de presentar en verano pasado la estrategia de prevención contra las adicciones, llamada Juntos por la Paz, una apuesta personal del presidente López Obrador.

Y desde la semana pasada, cada día a las 19.00 horas (1.00 GMT) informa a la prensa desde Palacio Nacional sobre los nuevos casos de contagio, expone las medidas del Gobierno e intenta con tono didáctico desmentir informaciones falsas.

El sábado, López-Gatell compareció junto con el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, un funcionario de mayor rango, para anunciar el cierre de las escuelas a partir del 20 de marzo.

Además, anunció un paquete de medidas para suspender actividades no esenciales del sector público y privado, reprogramar eventos masivos de más de 5.000 personas y proteger a los adultos mayores.

El Gobierno mexicano se había resistido a tomar medidas drásticas para contener el COVID-19, pero el ritmo de contagio de los últimos días, de pasar de 15 casos el jueves a 41 el sábado y 53 este domingo, motivó a las autoridades sanitarias a actuar de esta manera.

EXPERIENCIA EN LA CRISIS DE 2009

Licenciado como médico cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1994 y doctor en Epidemiología por la Universidad de Hopkins en 2006, López-Gatell tiene una larga experiencia en el servicio público.

Entre 2008 y 2012, fue director general adjunto de Epidemiología en el Gobierno mexicano, entonces liderado por el presidente conservador Felipe Calderón.

Es decir, López-Gatell ocupaba un puesto de responsabilidad en 2009, cuando se originó en México la pandemia global de gripe A (H1N1) por una mutación del virus de la influenza que dejó más de 1.000 muertos en el país latinoamericano.

Como en la actualidad, esa pandemia provocó el cierre de colegios y la cancelación de eventos masivos en México, además de popularizar el uso de gel antibacterial.

López-Gatell diseñó la reforma del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica para orientar las políticas públicas que hay que adoptar en emergencias sanitarias.

Posteriormente, ocupó la dirección de Encuestas Nacionales de Salud y de Innovación en Vigilancia y Control de Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública.

El 1 de diciembre, con la llegada de López Obrador a la presidencia y el nombramiento de Jorge Alcocer al frente de la Secretaría de Salud, López-Gatell asumió la subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, que ocupa en la actualidad.

Desde este cargo ha dado seguimiento a la creación del nuevo Instituto para el Bienestar (Insabi), que si bien busca dar atención sanitaria a toda la población mexicana, ha sido criticado por escasez de tratamientos.