Fotografía: aFP
JerusalénIsrael.

El equivalente israelí de la Cruz Roja desplegó este lunes clínicas móviles de detección del nuevo coronavirus en sectores árabes de Israel, a petición de los líderes políticos de la oposición, que se quejaron de la falta de tests en esas zonas.

La organización Magen David Adom abrió una clínica móvil en Wadi Ara, cerca de Haifa, en el conocido como “triángulo” de las localidades árabes del norte de Israel. Es en esta zona donde menos casos de contagio se han registrado, según profesionales de la salud y responsables locales.

El ministerio israelí de Salud ha instado a la población local que presente síntomas sospechosos a llamar, en primer lugar, a la Magen David Adom. En los casos necesarios, se envía a los pacientes, por teléfono, un código, que deben presentar en las inmediaciones de las clínicas. Allí, sin necesidad de salir del coche, se les realiza un test de la COVID-19 por la ventanilla.

“Hoy estamos en Wadi Ara; mañana, en la ciudad de Tamra, en la región de Acre; luego, en el desierto de Neguev (sur) y volveremos aquí en función de las necesidades de la región y de los controles efectuados”, declaró a la AFP Wissam Zuabi, un responsable local de la Magen David Adom.

En Israel se han confirmado más de 4 mil 300 casos de contagio del nuevo coronavirus y una quincena de muertes.

El bajo número de casos registrados entre los árabes israelíes, que representan cerca del 20% de la población, hizo temer que hubiera casos ocultos, pues “se llevaron a cabo menos tests”, consideró el diputado Jaber Asakla, de la “Lista Unida” de partidos árabes.

Otra explicación sería que la epidemia se expandió más rápidamente en las grandes ciudades, según el investigador Mohammad Darawshe, quien apuntó que “casi el 70% de los ciudadanos árabes (de Israel) viven en pueblos y en viviendas individuales” y no en edificios de apartamentos.

“La ‘Lista Unida’ pidió que se abran centros de detección en los sectores árabes. Me reuní con el ministro de Salud […], aceptó abrir estaciones móviles” de detección, indicó Ahmed Tibi, político árabe israelí.

Los árabes israelíes, descendientes de los palestinos que se quedaron en sus tierras tras la creación de Israel en 1948, suelen denunciar que se sienten discriminados y que son tratados como ciudadanos de segunda categoría.