“Buzz Lightyear” pide auxilio para construir un albergue para niños con cáncer en Guadalajara

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Guadalajara, Jalisco.

En las paredes hay una sierra boscosa y soleada. Los mosaicos del piso tienen dibujos de pequeñas casitas, como si fueran pueblitos hechos de Lego, y en el techo hay un rebaño de borreguitos saltarines de los que se cuentan antes de dormir. El elevador no se equivocó: es el séptimo piso del Hospital Civil Juan I. Menchaca, en Guadalajara.

También hay mesas bajitas. Recargados en ellas, niños y niñas con poquito cabello usan crayones para dibujar a los superhéroes de sus caricaturas favoritas sobre hojas de papel. Unos prefieren sentarse en sillas a su tamaño y otros, los que tienen menos fuerza, encontrar calor entre los brazos de sus padres.

De pronto, de una puerta sale un astronauta. Su traje es blanco, le cuelgan alas y en la barbilla tiene un espiral marcado con plumón. Es el médico Sergio Gallegos Castorena disfrazado de Buzz Lightyear. Él es encargado de la clínica de leucemias y oncopediatría, área que atiende a los infantes de más bajos recursos diagnosticados con cáncer, no sólo de Jalisco sino de todo el occidente de México.

“No se desesperen, vean que vamos avanzando. ¡Al infinito, y más allá!”, dice Gallegos Castorena mientras alza la voz y señala con el dedo índice una pequeña torre de expedientes que hay sobre la recepción. Algunos niños y niñas responden con una vocal prolongada: “Eeeeee”.

El inicio de “El médico que se disfraza”

Desde que llegó a laborar aquí, en 2007, Gallegos Castorena da consulta más de una docena de niños cinco días a la semana. En su armario tiene alrededor de 50 disfraces que le sirven para generar una consulta más amigable. Los cánceres más frecuentes que atiende son la leucemia y tumores en diferentes partes del cuerpo. En general los tratamientos incluyen quimioterapia, aunque en algunas ocasiones también hay que hacer cirugía o radioterapia, señala.

“El tratamiento es integral. No solo lo damos médicos, también hay un gran equipo de especialistas en psicología, nutrición, enfermería e infectología. El tratamiento es cubierto por el fondo de gastos catastróficos del Seguro Popular, para tratar esta enfermedad que es catastrófica y que podríamos decir que ataca a toda la familia”, explica el pediatra y oncólogo.

Al séptimo piso del Hospital Civil Juan I. Menchaca –mejor conocido como el Civil ‘nuevo’- llegan niños y niñas de localidades alejadas de Guadalajara. Hoy, por ejemplo, Gallegos Castorena acaba de atender a un menor de Talpa de Allende, municipio a 200 kilómetros de distancia al que se llega después de tres horas de sinuosa carretera.

El niño recibe tratamiento y ha tenido consultas tres días seguidos durante esta semana. El sólo viaje del menor, de su localidad hasta Guadalajara y en compañía de un adulto, habría costado cerca de tres mil pesos. Para estas familias, un albergue donde pasar la noche es una bendición y el médico disfrazado de astronauta lo sabe.

“Yo me he quedado a cuidar la vida de alguien en hospitales, en el piso, y se agradece mucho una cama, un lugar para bañarte, un lugar para comer e ir a seguir llevando esa carga tan pesada que es el tener un familiar enfermo”.

Gallegos Castorena y un grupo de personas contribuyen con Nariz Roja, una asociación civil que constantemente realiza actividades para recabar fondos que destina a ayudar a niños y jóvenes de escasos recursos que padecen algún tipo de cáncer. Al día de hoy, la organización cuenta con un albergue donde los niños que llegan al séptimo piso del Civil Nuevo pueden pasar la noche, pero su capacidad de 15 pacientes ya fue rebasada.

Para que estos niños y niñas con cáncer no se queden sin un lugar dónde descansar, con base en donaciones, Nariz Roja adquirió la finca ubicada en la calle Hospital número 132 con el objetivo de construir un albergue para 60 pacientes, acompañados por un familiar, por noche. Pero el proceso, admite Gallegos Castorena, va lento.

“El proyecto del albergue es de 7 millones de pesos. La primera etapa tiene un costo de un millón 300 mil. Nariz Roja lanzó un reto que se llama ‘Invencibles’, es su cuarta edición. Somos muchas personas participando como ‘Invencibles’ para trata de reunir estos fondos y construir el albergue. A mí me invitaron a participar, yo acepté gustoso”, comparte.

Gallegos Castorena comenzó a recabar fondos; tiene la meta de reunir 400 mil a más tardar el 16 de junio. Si lo logra, su cabellera plateada será rapada, como símbolo de victoria, en un centro comercial en avenida Vallarta y San Ignacio el 17 de junio. Pero a 19 días de la fecha límite aún le faltan 49%.

El médico que se disfraza tiene una cuenta de Facebook con 34 mil seguidores y un faltante de 193 mil pesos. Hace cálculos y concluye que, si cada uno de sus seguidores virtuales cooperara cinco pesos con 60 centavos, la segunda etapa del albergue para los niños con cáncer estaría asegurada.

“No es que estemos buscando una persona que nos done los 200 mil pesos que faltan. Con poco que donen muchas personas podemos lograr esta gran obra”, señala quien hoy es Buzz Lightyear.

Todos podemos ser héroes, todos podemos ser constructores de este albergue, si tú nos das 20 pesos, esos 20 pesos nos van a ayudar a construir o a poner un ladrillo más para este albergue. Tú puedes contribuir a transformar la vida de alguien con muy poco. Se agradece mucho una cama, un lugar para bañarte, un lugar para comer e ir a seguir llevando esa carga tan pesada que es el tener un familiar enfermo. Muchas gracias de todo corazón”, dice el médico que se disfraza para darles un rato de alegría a los niños y niñas con cáncer.

*¿Cómo contribuir a la construcción del albergue?*

Si quieres contribuir a la edificación del nuevo albergue de Nariz Roja puedes hacerlo en la plataforma de Fondify. El proyecto se llama Invencibles 4 GDL Dr. Gallegos. Se puede encontraren la siguiente dirección: https://www.fondify.mx/Invencibles_4_gdl_dr._gallegos

El médico Sergio Gallegos Castorena también está pendiente a responder a más dudas a través de su página de Facebook: Dr. Sergio Gallegos.

Cristian Rodriguez

Cristian Rodriguez

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Premio Jalisco de Periodismo 2016 y 2017, ambos en la categoría estudiantes.

Es reportero del sur de Jalisco.
Cristian Rodriguez

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